
Árido despertar,
aparente calma,
simulando vivir en cada instante,
farsante en sonrisas ajenas.
Dame tu voz
para encontrarme con el azul intenso,
el verdadero despertar,
quedar perplejo,
sereno,
yo, huérfano de pasión.
Osado juramento el tuyo,
rasgadas vestiduras,
ímpetu de franqueza,
llévame a ese campo, mar o cielo,
pero contigo,
comparte esa tu vida,
toca la puerta de mi alma,
arrástrame de un zarpazo
y estaré allí,
que no existe desaliento,
donde jamás los aguaceros
serán por causa de mis lágrimas.
Vecino colindante de corazones,
batir de alas hacia tu morada,
¡oh pasión!
llévame lejos,
nunca más asediado
por negras noches y días sin cielos,
lunas infames,
sí, llévame,
a beber de tu boca,
nuevamente contigo renacer.
Cuadro: Las caricias de tu voz
Autor: José Luis Zúñiga del Corral
Read more...