Esa vida loca
>> sábado, 26 de abril de 2008

las que pisan mis desgastados zapatos,
semáforos con tres colores,
travesías de ciudades ruidosas
dañinas a mi cabeza y que no puede comprender;
son mujeres que lloran en silencio
ese amor un día amado,
hoy odiado,
lágrimas silenciosas,
cambiando ese marido tantos besos
por unos golpes infundados.
Son asesinos los que antes llamábamos pijos,
demente que previamente era amigo;
son obispos que hoy duermen con niños,
cuando la madre piensa
que elevan en misa sus amenes.
Son tristezas en vidas que lo tienen todo,
sonrisas en miradas llenas de hambre,
agua donde antes hubo tierra
y tierra donde acaso nació el mar.
Son teléfonos que ya no suenan a deshoras
en casas con ansias de conversar,
son maridos con tres mujeres
y mujeres que sólo sueñan con amar.
Son dos padres que olvidan a destiempo,
y no recuerdan su vida hacia atrás,
hijos que tienen más hijos,
abuelos que ni conocen ni verán.
Tienen depresiones en países ricos
cuando el pobre sólo busca algo que beber,
son almendros que florecen en febrero,
cáncer diagnosticado por arriesgarte a nacer.