Entre tu aire y mi beso
>> miércoles, 28 de octubre de 2009
Que se funda el oro cultivado
en arroyos que discurran por desiertos inhóspitos de cualquier vida,
mientras entretienes las neuralgias que carcomen tus pensamientos.
No hubo palacios, ni duendes ni cielos,
rastros deslizantes encontré en el atajo de tu cuerpo.
Y te abrazo,
y siento que el aire se escapa
entre mis brazos y tu torso
como si de materia física muerta se tratara.
Ayer fue el debut de un beso,
hoy,
mientras,
destilo el oro que resta
del deshielo de las lágrimas de mis pestañas.