Mar. Viento
>> martes, 8 de junio de 2010
Era el mar el que atronaba,
pero a mí me dolía la lluvia.
Abstraído observaba,
la contundente maestría con la que se retira una ola de la orilla…
Después me abandoné al viento
y acechando al cielo
pensé
en como sería el mundo el día que yo cerrase los ojos.
Y me siento más o menos tranquilo
sabiendo
que mi vida se compone, tal vez, de un día más.
Imposible vivirla sin mí.
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