Día de lluvia y miel
>> domingo, 20 de febrero de 2011
Era el renacer del día tras la muerte de una noche
y este es un nuevo paseo.
Tú,
yo,
el aire que me sabe a tu aliento
y esa paz que me hiciste llegar.
Encontré mesura de tus delicias pintadas en unas palabras ya dichas,
pero siempre esperando escucharlas salir de nuevo por tus labios.
Llueve.
En un día de lluvia como el de hoy,
las gotas me saben a miel de tu colmena viva,
ternura,
frágil en tus movimientos como el niño aquel
que espera el abrazo de amor de quien lo es todo.
Llego mojado
y liberado de tanta tibieza y mentira sórdida.
Lo único que verdaderamente importa
es saber que aún continúas conmigo en la distancia.
No importa quien esté en la puerta
ni aquel que pretenda vender ilusiones por oro,
trilero de la verdad,
al que por fin descubrí bajo sus cubiletes con música.
Sólo deseo gozar del presente.
Tú eres mi presente.
Seguir liberado de tanta farsa vieja y pestilente,
donde existamos tú,
yo,
ambos.
Y hoy la lluvia me alimenta,
y bebo esas lágrimas que aún no eres capaz de derramar ante mí.
Me señalas la auténtica verdad,
dulce como esa miel
de tu colmena viva.
(Con la complicidad de Franc Vázquez)