Eres mi cuento

>> sábado, 11 de agosto de 2007

Como tiembla mi labio,
cuando sólo te nombro por dentro,
se clavan estacas, y duelen,
cuando tu nombre oculto lo tengo.
Y es que te sueño,
y eres mi cuento,
ni príncipes ni princesas,
ni brujas ni duendes,
tú eres mi cuento,
y es que te sueño.
Y lloran mis ojos,
lágrimas secas,
porque te vas,
porque no te tengo,
y mientras me ahogo,
en mi mar de llanto.
Y es que te sueño,
y eres mi cuento.

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Déjame extrañarte

>> miércoles, 8 de agosto de 2007

Déjame extrañarte,
si te vas,
al menos, déjame extrañarte.
Impasible silueta en la retina de mi mente
quedaste,
sin perturbar mi refugio,
donde aderezo tu aliento en mi día,
déjame extrañarte,
si te vas, déjame extrañarte.
Avistar recuerdos rimados
de versos ladinos,
martirio el mío tu ausencia,
nocivas huellas las que quedan
en tu partida,
mas déjame extrañarte
para seguir,
déjame extrañarte.
Y si te vas, y si no estás,
renace en mi noche para soñarte,
insta a la luna a besarme
y saborear tu sacro abrazo nocturno,
y es que te extraño,
y quiero extrañarte,
porque es lo que tengo,
lo que para mí dejaste.

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Lágrimas

>> martes, 7 de agosto de 2007



Rendido, mirando al cielo,
y no hay cielo,
percibo mojado mi cuerpo
asediado por unas lágrimas
que fluyen de lo que dicen son mis ojos,
mas creo que no son míos.
Sospecho el temporal,
insto a mi fortaleza,
pero ahora es pereza,
y yo soy mármol,
estoy solo,
ahogado,
ajusticiador destino.
Y mientras,
cincelo el cielo de mi deseo
para la tarea de los amaneceres,
sagaz noche cómplice,
que quiebra presas
para secar ríos de lágrimas;
y mañana nuevamente esperaré
el perpetuo manojo de colores,
deseos,
seductor día,
que me aliente a crear sonrisas.

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Llévame si te escucho

>> lunes, 6 de agosto de 2007


Árido despertar,
aparente calma,
simulando vivir en cada instante,
farsante en sonrisas ajenas.
Dame tu voz
para encontrarme con el azul intenso,
el verdadero despertar,
quedar perplejo,
sereno,
yo, huérfano de pasión.

Osado juramento el tuyo,
rasgadas vestiduras,
ímpetu de franqueza,
llévame a ese campo, mar o cielo,
pero contigo,
comparte esa tu vida,
toca la puerta de mi alma,
arrástrame de un zarpazo
y estaré allí,
que no existe desaliento,
donde jamás los aguaceros
serán por causa de mis lágrimas.

Vecino colindante de corazones,
batir de alas hacia tu morada,
¡oh pasión!
llévame lejos,
nunca más asediado
por negras noches y días sin cielos,
lunas infames,
sí, llévame,
a beber de tu boca,
nuevamente contigo renacer.
Cuadro: Las caricias de tu voz
Autor: José Luis Zúñiga del Corral

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Caminante

>> viernes, 3 de agosto de 2007




Colmado de soledades y tristezas,
escéptico pero con ilusión,
comencé andando un camino,
para buscar lo desconocido,
inicialmente con hastío,
salvando escollos,
con llagas en el alma,
pero feliz por el aparente cambio.

Escribano de mis días,
poetisa la luna en la noche,
eludí el miedo,
me poblé de miles de sueños,
buscando,
buscando un no sé qué,
mas surtido de deseos.

Enigmático corazón que no habla,
pesquisas en mi andar,
resquemor en las caídas,
aire fresco en el avance,
y una luz,
una luz nueva que rasga
la vida que no quise,
lo nuevo que encontré.

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Y me nace el cariño...

>> jueves, 2 de agosto de 2007



Es extraño el amor que te profeso,
arco proyectado de un cariño,
hilvanado día a día, noche a noche,
con señales en palabras,
sin reproches consentidos.
Y es este cariño aparente
reanimador de un amor codiciado,
después del olvido añejo,
forajido,
hoy clamor.
Y aun diferente,
celador y confidente,
hoy me llena el alma
y me pesa,
como si de piedras se tratara,
y presumido ando yo,
regio en mi sonrisa,
orgulloso del cariño
que me nace silencioso,
reservado, pero siempre sugerente.

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Te besé tantas veces...

>> miércoles, 1 de agosto de 2007


Te besé tantas veces…

Ahora ya mi corazón no te busca,
la miseria de tus besos lo sellaron,
pensar que no te tengo me pena,
no,
ahora ya mi corazón no te busca…

Y es que,
te besé tantas veces…

La música del verso que cada día rimaba,
el aire que soplaba sólo para ver mover tu pelo,
en este instante ni vivo ni muero,
no,
ahora ya mi corazón no te busca…
Y es que,
te besé tantas veces…

Y ya no te amo,
sané de tu droga,
¿ o acaso morí de amor
y en mi lápida existe epitafio?
Y es que,
te besé tantas veces…

Ni aún muerto olvido,
cuanto esperé por tus besos.


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