Sueño por que quiero

>> lunes, 19 de noviembre de 2007

Hoy presumo que me sigues,
que conquistas mis pensamientos,
mis quehaceres,
con el narcótico que produce
el saberte cerca pero ausente.
Y amanece,
mas la luna no se aleja,
y yo sueño
como si de noche se tratase
a pesar del cielo anaranjado
que te aleja si despierto.
Y anochece,
y se produce nuestro encuentro,
mis juegos y tus juegos,
esos besos que no existen,
esas manos que no tocan,
pero es mi sueño,
el que yo quiero que sea,
en el cual ya no hay distancias,
donde la ausencia no existe
y la realidad yo me la invento,
porque es mi sueño,
y yo lo sueño porque quiero,
y seguiré soñando,
y te seguiré soñando.

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Reflexiones (egoismo)

>> miércoles, 14 de noviembre de 2007

Demandas el cariño que no entregas,
me muestras unos ojos que son ciegos,
¿dónde ves el color de mis palabras,
si ni aún agua corre por el río de tu cuerpo?
¡Oh maldad que no supiste enamorarte
de los aires que soplaban en tu estepa!
¡que soledad es que te pesa ahora!
sola,
cabizbaja,
sin más aliento,
¡que dolor de soledad estás sufriendo!
No tardes en pensar lo que es o no justo,
recuerda que la vida se va gastando,
y con cada inhalación de aire que respiras,
mueres un instante,
y será triste morir con amargura.
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Otra noche oscura

>> martes, 13 de noviembre de 2007

El sueño de la razón, de Goya

Se me cierran las puertas de los sueños,
mis noches lucen más oscuras que antaño,
busco una estrella,
una luz,
un recuerdo vivo
que duerma a mi lado en mis desvelos.

Si acaso sientes que te llamo,
si aparezco cual brisa en tu sueño,
no huyas, dame la mano,
te estoy necesitando,
amigo, padre, amado,
se hizo demasiado denso mi dormir.

Acaso amanezca un nuevo día ,
más azul que el propio azul,
nacerá la luz,
y yo a tu lado con ella;
no fue un sueño,
simplemente iluminaste mi oscura noche
el silencio provocó la muerte de la estrella.

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Fue mentira

>> lunes, 12 de noviembre de 2007

Foto: Javi Meteco

Aminoro la marcha en mi camino,
menguan los atajos hasta tu encuentro,
cual mendigo enmarañado
apostato ya de tenerte conmigo.
Enmienda la mía,
oscuro el cuarto sin lunas,
amparado por el absurdo
titubeo si respiro,
es mi reto llegar a mañana.
Y si marchaste ¿por qué sería?
la rúbrica dejaste de tus besos,
denota disparidad la despedida,
era para siempre,
ahora lo sé, dude antes,
mas duele como el primer día.
Patraña de concordia la nuestra
¡no existía!
tú te fuiste,
quedé mirando,
paraje extenso en tu partida,
sinfín de sangre en tu mentira.

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Y aún dudas

>> domingo, 11 de noviembre de 2007

Observo que miras
y contemplas como sufro
aunque dudas de mi dolor.
Imaginas sueños en mentes insanas
y hasta la sangre que brota
confundes de color.
Y es que cuando sufro y tengo miedo,
las enfermedades reaparecen,
las heridas destacan,
y la pena me hunde.
Y tú observas,
miras distante,
y dudas cuando contemplas
de la realidad de mi dolor.

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Erotismo

>> miércoles, 7 de noviembre de 2007


Es tu cuerpo
el que despierta en mí los olores muertos,
esas sensaciones perdidas
de algún esporádico encuentro de la vida.
Es tu cuerpo
el que recorro hoy, es mi camino,
y como si de animal se tratara,
salvaje en momentos,
baboso caracol en otros
con cada recorrido de mi viciada lengua.
Y es que necesito
beber del agua de tus poros,
que mi rostro duerma en tu sexo
cada vez que busque lo divino.
Y cuando sienta
que te retuerces cual serpiente,
buscaré la cueva de tu boca
para acallar así tus gemidos.
Y mientras,
gírate,
déjame olerte una vez más
camino de regreso a tu carne lamida,
pues es tu cuerpo mi droga,
mi droga tu sexo,
tu sexo, parte de mi vida.
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¿Sabes?

>> lunes, 5 de noviembre de 2007

Joseph Mallord William Turner: El valiente Temerarie


¿Sabes? Hoy quise adivinarte entre la tupida niebla. Avancé con cuidado para tocarte, sin conseguirlo, dudando por instantes si acaso vi tu silueta entre esa espesa niebla.
Más tarde supe, que tú no fuiste, pues no hubo niebla hoy en mi día.

¿Sabes? Regreso ahora de una travesía de nueve meses en alta mar. Capitaneaba una carabela, bella ella en madera con tres palos y cofa sólo en la mayor. Recorrí continentes en tu busca, sabiendo que en algún lejano puerto me esperarías.
Más tarde supe, que había confundido el mar con mi deseo.

¿Sabes? De los cien labios que tuve a mi alcance para besar, reconocí los tuyos al instante. Eran gruesos, suaves, especialmente húmedos. Me detuve más tiempo en esos labios, tus labios, para saborearlos.
Más tarde supe, que no fueron tuyas esas texturas, pues nunca tuve a mi alcance cien labios para besar.

¿Sabes? Desde que se que no existes y quiero que existas, sueño con buscarte entre la niebla, besar tus húmedos labios, encontrarte en algún lejano puerto aunque navegue cien días sin descanso. No quiero saber nunca que no existes, aunque me pierda en la niebla, aunque naufrague mi barco. Esos labios me han de besar.


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