Qué me queda de contar
>> viernes, 26 de diciembre de 2008
Foto: Armando Caldas
Qué me queda de contar
más que las hojas de un almanaque en paro,
esperando que la luz refleje en tu espalda
si acaso quisiste dormir conmigo.
Y te pido
que de cada siete silencios
dos se conviertan en besos y
tres en poemas de amor.
Te cedo dos si acaso quieres intimar con el diablo
y rezar letanías de amargo dolor,
mientras que a mí me ames con eternos orgasmos
y no olvide nunca la marca de tu olor.
Qué me queda,
si me ahogo entre tus besos y tu mirada me traspasa,
aunque tapen tus rizos cualquiera de tus ojos.
Y sonríes
y me aseguras que despertó tu corazón al encontrarme.
Y me vendes los lamentos a reales
mientras robas emociones,
secuestrado entre las sábanas blancas de una cama,
jugando con la lujuria.
Y te pido
que de cada siete silencios
dos se conviertan en besos y
tres en poemas de amor.
Sonríes mientras fumamos el amor ya consumido,
el sexo consumado
y me duermo entre el coral de cualquiera de tus piernas
esperando, si acaso, el amanecer.
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