No sólo cuestión de cuernos

>> sábado, 19 de septiembre de 2009

Tampoco esperaba nada del tiempo que me pasé mirando hacia el infinito incierto por la ventana abierta de este cuarto recién alquilado. Sólo quería respirar para seguir viviendo después de la locura transitoria que me provocó vivir contigo tres años y pasarme cinco más en un lugar demasiado oscuro. Fue durante todo el tiempo que convivimos, cuando muté en ese ser horrible que –según tú- aparecía cada noche en nuestra cama. Pero no fui yo quien se convirtió en la vergüenza de una vida, a pesar de terminar saliendo de mi casa con los brazos por detrás y unas esposas haciéndome sangrar las muñecas.

Veo, a través de los cristales del coche salpicado de gotas de lluvia, como los dientes se dejan ver en tu boca al sonreír y creer que así consigues la victoria. Bendita ingenuidad.

Recuerda, que dos no pelean si uno no quiere. Al menos, espero que ese otro hombre que encontré junto a ti, ocupando mi parte del lecho, ocupe también tu mente el resto de tu vida.



No recordaba un día tan lluvioso. Caminaba sin rumbo por las calles de la ciudad, sin parar a refugiarme en ninguna de las tiendas abiertas todavía a esa hora. Los pocos transeúntes que por allí andaban, miraban y se apartaban de mi lado. Creo que tenía cara de loco. Creo que sufría. Sí, definitivamente, sufría.

Quizás nunca debí meterle el mango de un martillo por el culo al fulano aquel, después de golpearle repetidamente la cabeza.





Read more...

Mentiras y desánimo

>> sábado, 12 de septiembre de 2009


Escuchar lamentos

que suenan a baladas de enamorados,

podar el árbol del deseo

para construir púlpitos donde clamar ansiedades,

pedir tres

aunque la necesidad sea sólo de dos y medio,

por la gula de poseerte

a ti

y al resto.



Avaricia que se confundió

con la incapacidad de sentir amor,

amor éste mentiroso,

siendo una realidad de sólo vicio,

y resultando una pisoteada soledad

donde se alimenta de imágenes y sueños,

para morir sola cada noche

en la alcoba de las desilusiones.




Read more...

El reloj de las mentiras

>> domingo, 6 de septiembre de 2009


Disparatado temor

recordando los momentos que creí me estabas dando,

cuando todo mi día rotaba en torno a ti

y tus huellas marcadas en cada esquina.

Que estúpidas las sensaciones que engullen mi mañana,

al haber sido amado

en tantos espesos instantes que hoy rememoro

y empañan los cristales de mi privada lluvia.

Y cuando ahora miro tu rostro risueño,

escupo las profundas falsedades ya caducas,

sin percibir acaso

los tres puñales

que mancharon mi camisa al desclavarlos.



Tic, tac, tic, tac…

Pasan las horas en el reloj de las mentiras,

corren ríos de desilusiones

por la vida que me tocó vivir,

aunque no anulo mi alegría

al saberte viva, a ti,

experiencia,

al matar en versos rellenados de rimas absurdas,

a quien dañó los minutos que acaudalaron mis ojos,

en lágrimas azules.



Read more...

Dreams, game of images

>> jueves, 27 de agosto de 2009

Desperté en un lecho,

mezcla de dudas y sonrisas.

Sudaba gotas de perfume

al tiempo que mojaba la cama

con las últimas lágrimas azules.



Series of images, dreams, emotions and sensations.



Y pedí que no me vieras nunca más

al tiempo que no me dejaras,

que tus labios no rozaran mi boca

mientras moría porque me ahogaran tus besos.

No encontré

soles que me iluminaran suficiente el día,

las lunas rasgaron la noche

y las esquinas de las calles

clamaban por prostitutas abandonadas.



I need your hand on me,

I need your sweet caress.



Caminé unos pasos para perderme.

Mi sombra proyectaba tu figura,

mis ojos sólo veían tus ojos,

mi boca sólo a ti llamaba,

mientras terminaba el ocioso día.

Y me repetía

si acaso llegaste a existir

o tal vez

eras juego del mañana.






Read more...

Lo que da de sí una cama vacía

>> domingo, 23 de agosto de 2009

La noche era calurosa. Era noche de verano.
Pasé a buscarte y conduje por unas pistas de tierra, bajo la oscuridad más envolvente provocada por la noche. Nos guiaba la luna, llena de esplendor al ser llena, pero demacradamente pálida. Luna enferma en cielo salpicado de penumbra.

Quisiste asirme la mano mientras conducía. Yo no te puse obstáculos.
Allí estaba el mar delante de nosotros. Un mar oscuro, negro tal cual la noche. Un mar solitario, acompañado ahora solamente por ti y por mí que contemplábamos en silencio tanta oscuridad.
Descendimos a la playa. Era ésta inmensa, de arena dorada durante el día y sin color durante la noche. Las diminutas olas eran tan tímidas, que apenas ronroneaban un bisbiseo y la escasa espuma moría en el intento de blanquecer la arena.

Tu boca estaba callada. Seguías en silencio, y me apretaste aún más fuerte la mano. Creo que te gustaba la estampa de la noche. Ni siquiera encendiste el cigarro que dejaste olvidado entre tus labios.

¿Caminamos? -te pregunté.
Caminemos -me respondiste.

Y agarrados de la mano comenzamos nuestro paseo, descalzos, dejándonos mojar por las calladas y cómplices olas que se aproximaban por momentos a la orilla. Kilómetros de arena se extendían a lo largo de nuestro recorrido. Y sólo tú y yo éramos dueños en ese momento de la playa, de la noche. Tan sólo con la connivencia de la luna.

Por provocación de la noche y jugando con el mar, decidimos darnos ese baño de verano. Nos desprendimos de la poca ropa que aún llevábamos y desnudos, nos sumergimos en el agua fría. Gritábamos. Pero no era por el álgido océano, sino más bien por la emoción de sentirnos libres y felices, por el entusiasmo del nerviosismo del momento.
Nadé para acercarme a ti. Y a tu lado, me abrazaste. Fue dentro del agua donde recibí tu primer beso, un beso tranquilo, largo y sin prisas, reconfortante, a la vez que nuestros brazos se esforzaban por no soltar nuestros cuerpos. Proyecté imágenes en mi cabeza haciéndote el amor dentro del agua. Estas reproducciones sólo quedaban en mi cabeza mientras disfrutaba de aquel beso.

No sé como llegó la luz del alba, pero nos sorprendieron los primeros rayos del sol tumbados en la arena y abrazados. Creo que sentimos un instante de frío al amanecer, pero nuestros besos nos protegieron...


Pronto me dolió nuevamente, el frío que provocaban las sábanas frías de mi cama.





Read more...

Hay días...

>> domingo, 16 de agosto de 2009


Hay días que quererte, quererte,

te quiero,

y hay días que no suena ni huele el mar.

Hay días que por ti cambiaría mi vida,

y hay días

¡oh, si acaso no existieran!

que estar vivo no significa vivir más.



Tú nunca tuviste que limpiar la sangre de una herida

(roja, espesa, pestilente)

y yo nunca lloré lágrimas de plástico

(azul).

Es por ello que no necesito que me escuches,

que mis poemas conviertas en tu Biblia

o que te bebas los rencores que olvidaste malgastar.



La música y la poesía,

aquella que un día grabé en mis poemas,

improvisaron una lágrima,

lavaron el corazón de quienes me quisieron ver despertar

(desde entonces duermo al lado de cuerpos extraños,

no amo, fornico,

no desayuno nunca más café).

Mas sentí el dolor de la música,

lloré angustias como se lloran mares,

grité a la luna en noche oscura,

me convertí en el escritor que nadie lee.



Perdona por regresar,

pero te extraño tanto.

Tanto…



Foto: HISAE&JERO






Read more...

Efímera felicidad

>> jueves, 13 de agosto de 2009


Felicidad,

ese efímero ansia apenas perceptible…

La quemazón que ni siquiera existe.

Siente.

Felicidad,

especie de espejismo creado por un sueño…

Nunca unas yemas de los dedos pudieron alcanzarla

aunque pareciera que estábamos a un solo paso.



Felicidad,

tarea ardua, sentimiento engañoso.

Tesoro.

Creí que bien merecían tus ojos una mirada,

y reventar la jugada con un beso.

Controvertida búsqueda,

anclado beso en unos labios que ni terminaron de sonreír.



Maldigo tu suerte,

maltrato tu inequívoca y sucia palabra.

Avaricia en saco roto,

optimista aventura.

Felicidad.

Tú, mi yo.

Deseo ardiente.

Instante.

Glorioso momento si me llegas.



Read more...

  © Blogger templates Shiny by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP