Lilas

>> domingo, 9 de abril de 2023

Jasmina Novoyan

Las lilas siempre fueron las flores de mi infancia, especialmente las lilas lilas, más que las lilas blancas. Por aquel entonces yo aún percibía olores, y su aroma era como la primavera enfrascada, sólo para olerla a ratos. Más bien para que mi madre las oliera, pues yo las robaba de los jardines vecinos para ella y le llevaba ramos bellísimos que engalanaban nuestra pequeña casita.



Mi ausencia prolongada hizo que esta flor desapareciera por completo de mi mente. Nunca la volví a ver, nunca más la volví a oler. Nunca más me crucé con un jardín de lilas.



Hasta que hoy, domingo de resurrección, domingo de torrijas y playa, domingo de abril, mi amiga me muestra sus ramos de lilas. Seguro que ella las sigue disfrutando cada primavera, como si su reloj no se hubiera parado nunca.


Yo le doy cuerda a ese reloj estático de mi infancia mientras las veo, las pienso y sigo amando a mi amiga.


 

©Mario M. Relaño


 

1 comentarios amigos:

TORO SALVAJE 14 de mayo de 2023, 8:32  

Qué poder tan evocador tienen esas lilas.
Muy bonito.

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