Lluvia

>> domingo, 8 de marzo de 2026

 

Lluvia, Vincent van Gogh

En el viaje de regreso, con la frente apoyada en el cristal frío del autobús que la llevaba a casa, sus lágrimas se confundían con las gotas de lluvia que resbalaban por la ventaba. Dentro y fuera, todo era agua.
Sus miedos a no volver a estar a su lado eran una congoja constante. A veces lograban encontrarse, robarle al tiempo algunos momentos juntos. Pero nunca bastaban. Los largos silencios que precedían a cada encuentro le sembraban la duda: tal vez para él no era más que un capricho pasajero.  Sin embargo, cuando por fin estaban frente a frente, ese miedo se desvanecía entre promesas repetidas, como si las palabras pudieran sostener aquello que la realidad amenazaba con derrumbar.
¿Y quién era él? –se preguntaba una y otra vez-. ¿Por qué había llegado a perturbar su calma justo ahora, cuando creía haber vivido ya todo lo que debía vivirse y no deseaba nuevas improvisaciones ni sobresaltos?   
Las cosas llegan sin avisar –le comentaban todos a su alrededor-. Así como la muerte a veces irrumpe en silencio, también el corazón despierta cuando menos se espera y devuelve la vida.
¡Vida! No necesitaba de más vida. Había vivido demasiado. Lo único que anhelaba era reposar en la quietud que tanto le había costado conquistar.  Pero entonces apareció él.
Y mientras el autobús avanzaba por aquellas rutas interminables, en ese invierno más lluvioso de lo habitual, las gotas dulces de la lluvia y la sal de sus lágrimas se mezclaban en un mismo cristal, formando un cóctel silencioso de tristeza que la obligaba a recorrer, una vez más,  cada tramo de su historia.
©Hisae 2026

1 comentarios amigos:

TORO SALVAJE 9 de marzo de 2026 a las 8:31  

La vida puede sorprende para bien el algún momento.
Para mal lo hace a diario.

  © Blogger templates Shiny by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP