Ya casi es Navidad

>> martes, 14 de diciembre de 2010


Ya casi es Navidad y el cielo resplandece como en el más despejado día de verano. A pesar de las gafas que me cubren los ojos, esta luz me termina dañando. El sol me duele tanto como me dolería la nieve si anduviese desnudo al amanecer por los prados del invierno. A este lado del calendario no hay tradiciones ni confabulaciones. Sólo silencio y luz, kilómetros y kilómetros de mar por navegar, y un saco pleno de nostalgias.



Dicen, que ya casi es Navidad. Las cosas parecen tan simples... Pero no lo son tanto. Tan sólo la estupidez de la sordera y la ceguera de los cerebros nos hacen verlas así.

Cuando se pone el sol, descubro el resultado de tanta estupidez. Ni siquiera se la llevó el alisio.


¿Inventaría el belén aquel que me apuntaba? ¿De dónde salieron esos sacos de polvos blancos congelados, para que imiten mis huellas en cada paso que doy o resbalen mis ilusiones? ¿Quién conoce la alegría que contagia el portal si aún me duelen los puñales que me clavaron antaño?



Vivo entre la farándula y los papeles de colores que envuelven mis regalos; tengo un árbol lleno de luces fundidas o monocolores, y debajo de éste, aparece el agua de la gotera de mis ojos.



No hablo de tristezas, ni penas ni glorias, ni malas ideas. Yo, como casi todos, tengo las jorobas cargadas de paquetes y más dientes que nunca para las sonrisas de mi boca. Pero escupo las flemas que a lo largo del año se me quedan pegadas a la garganta. Es parte de la enfermedad.



Dicen, que aquí nunca existió la Navidad. Por si acaso, te deseo MUCHA FELICIDAD.




5 comentarios amigos:

Isra 14 de diciembre de 2010, 21:24  

Estas epocas hay que verlas como lo que son, un motivo para intentar ser felices, para querer soñar, para mejorar y reflexionar. Creamos a no, hay que intentar hacerlo así.

Un beso cielo

TORO SALVAJE 15 de diciembre de 2010, 13:32  

Pasará la navidad.
Volando.

Yo no pico.

Saludos.

Diego Tejada Gamboa 16 de diciembre de 2010, 14:20  

A mi nunca me ha gustado mucho la navidad, el consumismo me deprime, un abrazo a la distancia

Noray 16 de diciembre de 2010, 18:13  

Creo que ya bien entrado el siglo XXI, la Navidad recobra todo su sentido convirtiéndose en un tiempo de luz, a pesar de las inmensas sombras del invierno. Es este el tiempo de los buenos deseos, aunque estos debieran estar latiendo cada día en nuestros corazones y en nuestra razón. Celebrar la Navidad no es una nadería como pretenden algunos ni está en progresivo declive. Al contrario, con los tiempos que corren, donde los recortes sociales son cada vez mayores y cuando comienzan a surgir nuevas bolsas de pobreza en los países "más desarrollados", es hoy más que nunca necesaria la llegada de un nuevo "Mesías", que no es otro que el ser humano sin disfraz y sin ambages y que con su mejor intención nos alimente, aunque sea sólo unas escasas semanas, con un antídoto contra la marginación y el empobrecimiento llenando con la luz de los buenos deseos todo cuanto nos rodea. Como canta Silvio Rodríguez
"Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza."

¡Ojalá encontremos ese "rabo de nubes".



Un fuerte abrazo.

Anibal 20 de diciembre de 2010, 22:32  

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...muy real todo lo que dices y así lo siento...

a pesar del mostro que se oculta y no se muestra, pásala bien y que el venidero año sea mucho mejor

un abrazo del dibujante

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