Al fin y al cabo, es Navidad

>> miércoles, 23 de diciembre de 2009

Hoy

resbala la lluvia por una de mis pálidas mejillas.

Lloran mis ojos por el niño que nace

o acaso por lo que perdí.

Las flores,

abatidas,

inclinan sus cálices sobre la gélida lápida de la desdicha

e imploran al sol unos rayos

que quemen los cardos que atraparon parte de sus raíces.




Hoy

resbala la lluvia por una de mis pálidas mejillas

y entonan mis labios unos tristes villancicos

por la ausencia total de los ángeles.

Al fin y al cabo es Navidad,

y la letanía recita los versos otrora rimados,

sonrisas, las menos,

los niños jugando a soñar.




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Llora la noche oscura

>> domingo, 6 de diciembre de 2009

No detesta, la noche ésta,

oscura, por ti robé la luna,

el latir de ese mi odio, contra mi pecho,

herido el corazón en noche oscura,

por robarle al sol la hermosura,

de pena,

la luna llora,

al llevarse en sus ojos tu locura,

la última mirada, oscura,

de luna, viuda.

No con llantos venceremos,

nutrirme de ternuras,

y pasear la luna descalza, precaria,

si me cuentas que las horas mueren

en los relojes de la noche,

y las penas,

lloran a la espalda de tu triste niña.



Te traen mis cartas

y lees versos engañosos, sin nobleza.

Y lo único que recuerdo

es zumbar una mosca mientras moría.




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La corbata

>> miércoles, 2 de diciembre de 2009


Es de seda fina, color ceniza,

un nudo que aprieta deshecho,

donde se escurre entre pliegues,

demacrada.



Toda ella es una lágrima,

un sinónimo de tristeza,

que muere en pena

en un armario olvidada,

de color ceniza,

la corbata.



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Y despertó

>> martes, 24 de noviembre de 2009

Despertó y todo había sido un sueño.


No existían esos pasadizos que mecían sus pies (balancear cual cuna) cada vez que se disponía a caminar. Y los vientos, no eran tales. La lluvia había dejado de empapar hacía tiempo su rostro.


Despertó sin saber en ese instante, que los sueños también dolían.


No tomó su mano como si le fallasen las fuerzas, ni conspiró contra el mundo por sus desgracias. Las risas confundidas con gritos, dejaron de atronar en sus ya dañados oídos, mientras se inspiraba en crean las letras que le mantuvieran a su lado.


Despertó sabiendo que le había enseñado placidamente a morir.




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Página 1

>> domingo, 15 de noviembre de 2009


Mis alegrías y esperanzas se han manifestado siempre en forma de verso, mis verdaderas emociones han quedado ocultas. He luchado por ello. Desde el principio de este absurdo momento, sorbí mis lágrimas para que no llegaran a nacer, y hoy descubro, que olvidé llorar. Algo se anuda dentro de mí, me oprime y sé que son los lamentos que enraizaron en un interior sin abertura. Hoy quiero pero no puedo, sé pero ellas andan perdidas. Y mientras, me ahogo.



Cada uno de nosotros tiene las mismas vivencias, de desigual manera. El existir no es más que una ruleta. Nada está improvisado. Yo sé que esto mismo lo vivieron unos y lo vivirán otros. Hoy conjugo el verbo en presente.



Mis emociones comienzan en cada letra que tildo, nunca he desfallecido y he memorizado cada una de mis ilusiones. Pero con ello no he apelado tu atención.



Hoy te pido ayuda. Quiero dejar salir el dolor de las botellas que un día lancé y hoy se mecen en mar agitado. Necesito quebrar ese vidrio en cien pedazos de invisible hostilidad.

Háblame sólo con la coherencia.



Hoy me declaro culpable de esta sinceridad, por que en este momento si imploro a la lágrima. Hoy te llamo a gritos…





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No hay futuro sin pasado

>> miércoles, 4 de noviembre de 2009


De que depende,

si respiro cuando llueve

y las esquinas mojadas atrapan las sombras de los placeres,

y el aire perecido

permanece en los charcos sedientos,

al mismo tiempo que mi ventana se cierra

como si párpados de muerte fueran.

Si al menos,

dos de cada tres vidas fuera una vida noble,

la mano de siete dedos atrapara la hermosura

y me contaras los prejuicios de una adolescencia estéril…

Ya no sirven las ciénagas

que impidan cazar los colores.

¡No existen los títeres! – grito.

El silencio es gratuito.

Permanezco sentado a tu lado,

sonriendo.

Y mientras miramos caer la lluvia en forma de lágrimas,

y los charcos quedan repletos de aire,

hablamos

y confesamos las penas que nos deshicieron los nudos

que apretaban ayer la garganta de la vergüenza.

Hoy eres tú,

mañana ¿quién lo sabe?

Descríbeme el futuro en un suspiro

y lo atraparé con la parte sana de mi corazón.




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Entre tu aire y mi beso

>> miércoles, 28 de octubre de 2009


Que se funda el oro cultivado

en arroyos que discurran por desiertos inhóspitos de cualquier vida,

mientras entretienes las neuralgias que carcomen tus pensamientos.

No hubo palacios, ni duendes ni cielos,

rastros deslizantes encontré en el atajo de tu cuerpo.

Y te abrazo,

y siento que el aire se escapa

entre mis brazos y tu torso

como si de materia física muerta se tratara.

Ayer fue el debut de un beso,

hoy,

mientras,

destilo el oro que resta

del deshielo de las lágrimas de mis pestañas.


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Veneno

>> sábado, 24 de octubre de 2009


Caer en trance al sopor de la pócima de tu veneno más letal, recitar conjuros que definen la fuerza que me empapa y me vence; fuerza ésta demasiado provocadora y concreta. Espíritus mentirosos que me hablan del ayer, transformándolo todo en futuro, cuando ese futuro es la puerta que se abre hacia el destino inevitable de mi muerte.

Es tu veneno robado de los mercadillos de la ciudad donde fornicas, el que deseo beber para anticipar mi calvario. Si acaso esta gota de sudor que resbala por mi rostro es causa de mi abandono, quema mi tumba.

No nacieron las flores para aliviar, sino para embellecer. Y yo pertenezco ahora al juego de los deshechos.



Foto: “Veneno”, by Avelino Saavedra


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La culpa de nacer

>> lunes, 19 de octubre de 2009


Por desgracia o por fortuna, has nacido…

Nacieron otros y nací yo,

unos cerca persignándose,

otros lejos intentando una mejor dicha,

cuando el sur y el norte se dilatan,

unos con más sol, otros con más lluvia,

todos diferentes,

con mar o en tierra adentro,

pero naciste y te viví.



Por tu sino,

más rico o más pobre que aquel,

que desde los balcones del arrabal grita,

menos ágil o quizá menos torpe

a priori que el que aprisiona hoy tu mano.

La adversidad del nacer, duele.

Lo mejor es que mañana todo habrá pasado

mientras espero el desconsuelo

de emerger en esta parte de nuestro chico y único mundo

sin unos y sin otros,

sin ti.



Y hoy el cosmos se encoge

cuando hipamos todos juntos,

y las risas mueren asfixiadas

si acaso enfrentados a una pena.

Y hoy te pido,

la penúltima de las sonrisas

la más bella de las que engendraste

en esta parte central del mundo

mientras te canto:



I know you´ll understand

every time I tried to tell you,

it´s real love that I feel for you

and my world was always your world.



A mi padre



Foto: Father and son, by Hisae&Jero




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Pero no te vayas

>> jueves, 15 de octubre de 2009

Te acosa la lluvia

que se desliza desde las nubes espesas, oscuras,

y que se mueven con rapidez.

Es mojar sobre lo ya mojado.

Sólo distingo lodazales y pantanos,

también éstos anegados por más y más lluvia.



Pero no te vayas.



Si desapareces,

tengo miedo a quedarme a solas con la oscuridad.

Es noche sumida en el derrotado silencio,

silencio claro y plateado,

bajo los efectos luminosos de la luna.



Pero no te vayas.



Es en tu lejanía,

cuando al mirar al cielo,

tengo la sensación de que las estrellas

están más cerca de ti que de mí.

Pero no te vayas.

Que no te hable el rencor ni la desolación.

Por favor,

que no te vayas…



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La idea

>> domingo, 27 de septiembre de 2009


He matado por una idea, y me llaman asesino.



Espero que al menos la idea valga la pena –le dije a mi imagen reflejada en el metálico cenicero. Aunque yo, realmente, sólo quise volver a tocar el piano. Siempre me fascinó el juego sexual de unas teclas blancas y negras. La perfecta igualdad de una idea que vino serena y hermosa, después. Ni siquiera escondí el arma. Mi mirada era oscura como el luto que predominaba en aquellos instantes. Una vaga idea bien valía una lágrima.



¿Cuéntame el secreto de tus guiños, de los colores de unos ojos ciegos? –fue lo único que se me ocurrió decirle.

La idea permanecía borrosa y confusa aunque legible en mi papel, apenas unos folios blancos mojados en las esquinas por el coñac derramado, que bien podrían estar éstos enfrascados en formol.

No me imaginé el odiar a mi idea por el tacto del piano; no quise sentir el dolor de la música.

Miraba a la idea fijamente, transcrita una y otra vez en cada uno de mis papeles. La idea no me decía nada. Era una idea muerta.

No sé si sería capaz de volver a escribir un verso. Mis poemas, como cualquier arte, no tenían vida, eran un engaño. Letras sin linaje agrupadas en una caja de madera.

Vasos bebidos con pintalabios. Sangre en el rellano. Una idea muerta en un trozo de papel. Un poeta suicidado por la segur de la luna.




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Paredes de cristal

>> miércoles, 23 de septiembre de 2009


Paredes de cristal

donde dejas entrever tus miradas,

aquellas que horadan y me cuentan de tu sed,

del cerbero que te sigue en delirios

y de las noches que pasas en vela

amando a quien nunca te amó

y buscando lo que no te ha de llegar.

Llegan señales que se destruyen en instantes,

antes incluso de aprender a pronunciar tu nombre.



Te llamo y no estás,

vienes y ya me fui.

¿Qué fue de las orillas del río,

donde dejabas tu ropa?

¡Que fría estaba el agua

donde mojabas tus desvergüenzas!



Quise secuestrar por un lustro

los pensamientos que te hostigan,

deseé deshilacharlos para inventarte otra vida.

Pero la vehemencia de ser dios

se frustró con el primer abrazo.

Ahora te miro en silencio,

sabiendo

que no me tienes por dolor,

llorando

por la ausencia de lo soñado.






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No sólo cuestión de cuernos

>> sábado, 19 de septiembre de 2009

Tampoco esperaba nada del tiempo que me pasé mirando hacia el infinito incierto por la ventana abierta de este cuarto recién alquilado. Sólo quería respirar para seguir viviendo después de la locura transitoria que me provocó vivir contigo tres años y pasarme cinco más en un lugar demasiado oscuro. Fue durante todo el tiempo que convivimos, cuando muté en ese ser horrible que –según tú- aparecía cada noche en nuestra cama. Pero no fui yo quien se convirtió en la vergüenza de una vida, a pesar de terminar saliendo de mi casa con los brazos por detrás y unas esposas haciéndome sangrar las muñecas.

Veo, a través de los cristales del coche salpicado de gotas de lluvia, como los dientes se dejan ver en tu boca al sonreír y creer que así consigues la victoria. Bendita ingenuidad.

Recuerda, que dos no pelean si uno no quiere. Al menos, espero que ese otro hombre que encontré junto a ti, ocupando mi parte del lecho, ocupe también tu mente el resto de tu vida.



No recordaba un día tan lluvioso. Caminaba sin rumbo por las calles de la ciudad, sin parar a refugiarme en ninguna de las tiendas abiertas todavía a esa hora. Los pocos transeúntes que por allí andaban, miraban y se apartaban de mi lado. Creo que tenía cara de loco. Creo que sufría. Sí, definitivamente, sufría.

Quizás nunca debí meterle el mango de un martillo por el culo al fulano aquel, después de golpearle repetidamente la cabeza.





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Mentiras y desánimo

>> sábado, 12 de septiembre de 2009


Escuchar lamentos

que suenan a baladas de enamorados,

podar el árbol del deseo

para construir púlpitos donde clamar ansiedades,

pedir tres

aunque la necesidad sea sólo de dos y medio,

por la gula de poseerte

a ti

y al resto.



Avaricia que se confundió

con la incapacidad de sentir amor,

amor éste mentiroso,

siendo una realidad de sólo vicio,

y resultando una pisoteada soledad

donde se alimenta de imágenes y sueños,

para morir sola cada noche

en la alcoba de las desilusiones.




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El reloj de las mentiras

>> domingo, 6 de septiembre de 2009


Disparatado temor

recordando los momentos que creí me estabas dando,

cuando todo mi día rotaba en torno a ti

y tus huellas marcadas en cada esquina.

Que estúpidas las sensaciones que engullen mi mañana,

al haber sido amado

en tantos espesos instantes que hoy rememoro

y empañan los cristales de mi privada lluvia.

Y cuando ahora miro tu rostro risueño,

escupo las profundas falsedades ya caducas,

sin percibir acaso

los tres puñales

que mancharon mi camisa al desclavarlos.



Tic, tac, tic, tac…

Pasan las horas en el reloj de las mentiras,

corren ríos de desilusiones

por la vida que me tocó vivir,

aunque no anulo mi alegría

al saberte viva, a ti,

experiencia,

al matar en versos rellenados de rimas absurdas,

a quien dañó los minutos que acaudalaron mis ojos,

en lágrimas azules.



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Dreams, game of images

>> jueves, 27 de agosto de 2009

Desperté en un lecho,

mezcla de dudas y sonrisas.

Sudaba gotas de perfume

al tiempo que mojaba la cama

con las últimas lágrimas azules.



Series of images, dreams, emotions and sensations.



Y pedí que no me vieras nunca más

al tiempo que no me dejaras,

que tus labios no rozaran mi boca

mientras moría porque me ahogaran tus besos.

No encontré

soles que me iluminaran suficiente el día,

las lunas rasgaron la noche

y las esquinas de las calles

clamaban por prostitutas abandonadas.



I need your hand on me,

I need your sweet caress.



Caminé unos pasos para perderme.

Mi sombra proyectaba tu figura,

mis ojos sólo veían tus ojos,

mi boca sólo a ti llamaba,

mientras terminaba el ocioso día.

Y me repetía

si acaso llegaste a existir

o tal vez

eras juego del mañana.






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Lo que da de sí una cama vacía

>> domingo, 23 de agosto de 2009

La noche era calurosa. Era noche de verano.
Pasé a buscarte y conduje por unas pistas de tierra, bajo la oscuridad más envolvente provocada por la noche. Nos guiaba la luna, llena de esplendor al ser llena, pero demacradamente pálida. Luna enferma en cielo salpicado de penumbra.

Quisiste asirme la mano mientras conducía. Yo no te puse obstáculos.
Allí estaba el mar delante de nosotros. Un mar oscuro, negro tal cual la noche. Un mar solitario, acompañado ahora solamente por ti y por mí que contemplábamos en silencio tanta oscuridad.
Descendimos a la playa. Era ésta inmensa, de arena dorada durante el día y sin color durante la noche. Las diminutas olas eran tan tímidas, que apenas ronroneaban un bisbiseo y la escasa espuma moría en el intento de blanquecer la arena.

Tu boca estaba callada. Seguías en silencio, y me apretaste aún más fuerte la mano. Creo que te gustaba la estampa de la noche. Ni siquiera encendiste el cigarro que dejaste olvidado entre tus labios.

¿Caminamos? -te pregunté.
Caminemos -me respondiste.

Y agarrados de la mano comenzamos nuestro paseo, descalzos, dejándonos mojar por las calladas y cómplices olas que se aproximaban por momentos a la orilla. Kilómetros de arena se extendían a lo largo de nuestro recorrido. Y sólo tú y yo éramos dueños en ese momento de la playa, de la noche. Tan sólo con la connivencia de la luna.

Por provocación de la noche y jugando con el mar, decidimos darnos ese baño de verano. Nos desprendimos de la poca ropa que aún llevábamos y desnudos, nos sumergimos en el agua fría. Gritábamos. Pero no era por el álgido océano, sino más bien por la emoción de sentirnos libres y felices, por el entusiasmo del nerviosismo del momento.
Nadé para acercarme a ti. Y a tu lado, me abrazaste. Fue dentro del agua donde recibí tu primer beso, un beso tranquilo, largo y sin prisas, reconfortante, a la vez que nuestros brazos se esforzaban por no soltar nuestros cuerpos. Proyecté imágenes en mi cabeza haciéndote el amor dentro del agua. Estas reproducciones sólo quedaban en mi cabeza mientras disfrutaba de aquel beso.

No sé como llegó la luz del alba, pero nos sorprendieron los primeros rayos del sol tumbados en la arena y abrazados. Creo que sentimos un instante de frío al amanecer, pero nuestros besos nos protegieron...


Pronto me dolió nuevamente, el frío que provocaban las sábanas frías de mi cama.





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Hay días...

>> domingo, 16 de agosto de 2009


Hay días que quererte, quererte,

te quiero,

y hay días que no suena ni huele el mar.

Hay días que por ti cambiaría mi vida,

y hay días

¡oh, si acaso no existieran!

que estar vivo no significa vivir más.



Tú nunca tuviste que limpiar la sangre de una herida

(roja, espesa, pestilente)

y yo nunca lloré lágrimas de plástico

(azul).

Es por ello que no necesito que me escuches,

que mis poemas conviertas en tu Biblia

o que te bebas los rencores que olvidaste malgastar.



La música y la poesía,

aquella que un día grabé en mis poemas,

improvisaron una lágrima,

lavaron el corazón de quienes me quisieron ver despertar

(desde entonces duermo al lado de cuerpos extraños,

no amo, fornico,

no desayuno nunca más café).

Mas sentí el dolor de la música,

lloré angustias como se lloran mares,

grité a la luna en noche oscura,

me convertí en el escritor que nadie lee.



Perdona por regresar,

pero te extraño tanto.

Tanto…



Foto: HISAE&JERO






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Efímera felicidad

>> jueves, 13 de agosto de 2009


Felicidad,

ese efímero ansia apenas perceptible…

La quemazón que ni siquiera existe.

Siente.

Felicidad,

especie de espejismo creado por un sueño…

Nunca unas yemas de los dedos pudieron alcanzarla

aunque pareciera que estábamos a un solo paso.



Felicidad,

tarea ardua, sentimiento engañoso.

Tesoro.

Creí que bien merecían tus ojos una mirada,

y reventar la jugada con un beso.

Controvertida búsqueda,

anclado beso en unos labios que ni terminaron de sonreír.



Maldigo tu suerte,

maltrato tu inequívoca y sucia palabra.

Avaricia en saco roto,

optimista aventura.

Felicidad.

Tú, mi yo.

Deseo ardiente.

Instante.

Glorioso momento si me llegas.



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Enmiendas y remedios

>> domingo, 9 de agosto de 2009


Dos enmiendas.

Tres dolores de corazón

cuando la ignorancia es tan larga

como los horizontes de una vida.

Dos lágrimas, sólo dos,

como mares que ahogan fantasías.

Calles oscuras sin juegos de sombras,

figura ausente,

sentada sobre el bordillo de una acera,

pensándote,

seguramente doliéndote,

al igual que tú le doliste antes

después del segundo encuentro.

Dos remedios.

Ninguno permitido por su corazón.

Tres abanicos que calmaron

el sudor de su desgana.




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