El veneno del suicidio más absurdo

>> viernes, 8 de junio de 2012


Ayer fue el adiós que no logró llegar a mañana,
pero el hoy permanece en mí como si bebiera aún los grados intensos de tu aliento.
Se rompió porque fue mucho,
fue tanto,
fue tan inmenso amor,
que nos regocijamos ante la idea de vivir para siempre
escondidos en la burbuja de cristal de lo imperecedero.

Se resquebrajó por usarlo incluso en domingos y festivos,
eran demasiadas horas ante un público ciego,
por eso no quiero que esta historia entristezca,
porque ni amé por amar,
ni hoy lloro por haber amado.

Tendrás una isla en medio de mil corazones,
siempre guardarás tú la llave de mi volver,
y ante la simpleza de una hoja cayendo del árbol
será igual el deseo de tenerte,
el veneno del suicido más absurdo,
el ansia de poseerte.




1 comentarios amigos:

José A. Socorro - Noray 11 de junio de 2012, 12:07  

"Tendrás una isla en medio de mil corazones"

Este verso es inmenso. Creo que no puede haber mayor soledad que esa que has expresado en ese verso.


Un abrazo.

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