Un bote lleno de piropos

>> domingo, 29 de noviembre de 2015


Y reverdece tu propia luna
cuando piensas en primaveras aunque el otoño sople
y te lo recuerde constantemente con hojas en tu puerta,
y de último invierno
aún conserves un bote lleno de piropos.
¡Pero que linda está la luna tan verde! -te dices,
como si tú misma pintaras de añil los cielos
y de amarillo los soles,
para que tu luna luciera aún más verde.
Y cuando los hombres te miran
no te mienten,
pues te sabes bella y lo gritan,
y vuelve a ser una y otra vez primavera,
cuando sonríes
y ríes
y les das la mano a unos y a otros besas
para que se sonrojen,
aunque tú salgas corriendo
a ver tu luna
que sigue verde
y continúes sin abrir tu bote de piropos.

Y se ennegrece tu propia luna
cuando te inventas que la vida es más que eso,
e ignoras si los gritos que escuchaste en la mañana
eran de dolor o quizás de jolgorio adolescente,
pero te lanzas decidida
a que si te veo y no me acuerdo,
aunque el café quede frío,
porque rezas a tu diosa favorita
para que te conserve tu atípica belleza
y para que nunca,
nunca, nunca,
el bote de los piropos se rompa.

©Hisae 2015


5 comentarios amigos:

Alfonso Saborido 29 de noviembre de 2015, 19:56  

Me llevo un piropo!

Anónimo 29 de noviembre de 2015, 20:43  

La luna verde, ahí está nuestro secreto. Un abrazo. Franc.

© José A. Socorro-Noray 30 de noviembre de 2015, 19:37  

Es necesario, hoy más que nunca, que siempre sea primavera.

Lars Speer 7 de abril de 2017, 4:40  

extraño tus posts :(, siempre reviso s has subido algo nuevo

Hisae 8 de abril de 2017, 18:51  

Thank you so much, Lars.... Volveré...

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