Y se supo viejo

>> domingo, 9 de enero de 2011

Y se supo viejo,

desde el momento que le pidió un beso y se lo negó.

Fue en ese instante

cuando su frente se arrugó, su cara se llenó de manchas oscuras

y el cabello se encanó.



Y se supo viejo,

cuando se llenó de temores

y sintió como respuesta

una justificación que le escupía.

Las palabras que tapan el roce de unos labios,

no son buenas

si queman por dentro.



La noche cubrió el momento.

No fue capaz de mirar su rostro

oscuro también por la ausencia de estrellas.

Sintiendo su presencia, su inteligencia

e incluso la verborrea que le pisaba,

se sintió mayor, feo y desubicado.



Y se supo viejo,

cuando se dio cuenta de lo estúpido que había sido.



3 comentarios amigos:

Tony P.C. 10 de enero de 2011, 13:01  

Unas palabras muy hermosas, tristes, pero muy hermosas, nadie que nos niegue un beso puede hacernos sentir viejos, solo mal queridos!
Te mando un beso!

Noray 11 de enero de 2011, 19:01  

Las palabras que queman por dentro no son palabras, son dagas asesinas que poco a poco nos van dejando ciegos ante el lenguaje de la vida.


Un fuerte abrazo.

Anónimo 18 de enero de 2011, 11:17  

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