Reflexiones (decaimiento)

>> domingo, 16 de diciembre de 2007


Rembrandt: Meditate

Ya no mecen los árboles sus ramas desnudas en este desordenado y muerto otoño de hojas caídas y pisoteadas.
Ya no mecen por la ausencia de viento.
Ya el viento se cansó de soplar, de inventar ilusiones transformadas en brisas.
No queda nada de antaño más que los recuerdos que no quiero que mueran. Si ellos mueren y no vienen ilusiones ¿de qué sobreviviré?
Ahora contemplo sonrisas, besos y abrazos ya caducos pero casi intactos como ayer.
¿Promesas? Ninguna se cumplió. Todo son farsas. Nadie ha de prometer algo que está por llegar pues la falta de palabra a veces hiere hasta matar.
Y es hoy, sentado en este bosque sin árboles, en un otoño sin viento, cuando imploro a la lágrima que evite el nacer. Permanezco en el denso silencio de mi soledad preguntándome si acaso fui cobarde y evité lo que creí que no era mío.
Hoy pienso en ti, que cometes la estupidez de leerme, en cuantos abrazos eran míos o las veces que quisiste realmente sentarte a charlar a mi lado.
Hoy pienso en ti, que cerrarás los ojos cuando duermas sin dedicarme unos minutos de tu sueño, pero que tú fuiste protagonista de más de una de mis noches.
Copyright © Mario M. Relaño–Todos los derechos reservados

7 comentarios amigos:

Francisco 16 de diciembre de 2007, 18:57  

En la vida de cada persona se suceden dos tragedias muy grandes: El exceso de Amor y la falta de Amor. Y es que en el Amor como de la Vida siempre se espera más y nunca se está satisfecho.
Empatizo perfectamente con todo lo que has plasmado tan perfectamente.
Un abrazo
Franc.

Joseph Seewool 16 de diciembre de 2007, 19:21  

Hola Mario:
Sí, desde luego hoy tu reflexión hace honor a su título. Quiero ver la parte positiva: contemplar los fracasos del pasado permite descubrir los errores cometidos...Para no volver a caer en ellos. Más allá, no me gusta mirar atrás, ni tampoco muy hacia delante: Carpe diem.
Un abrazo y que la próxima sea "Reflexiones (euforia)". Es broma, que sea lo que tenga que ser.

Espe 16 de diciembre de 2007, 21:17  

Cada vez me gustan mas tus palabras te superas cada dia. Te quiero

Oscar 17 de diciembre de 2007, 12:57  

Me alegro que te gustara Mario, y bueno, tu texto...ofu no hace mucho que he pasado algo asi y aun hoy todavia le siguo dedicando parte de mi pensar diario, pero al instante me entristece, pq se q por su parte no lo hace... es como si se perdiera en el vacio...como si ese pensar escrito en tu mente no tuviera ya puerta a la que llamar, ni ser leida... y se pierde entonces, se la lleva el viento...

Thurksh 17 de diciembre de 2007, 15:41  

Dejaste el primer comentario en mi blog, y no sé cómo lo borré; uno es nuevo en esto. Espero que hoy estés mejor después del sueño, yo estoy mejor después de mi vigilia.

Cositas 19 de diciembre de 2007, 22:28  

Me pasaré a leerte con calma cuando pueda, me encanta poder volver a hacerlo. Un beso, Mario.

Christian 20 de diciembre de 2007, 6:44  

Buenísimo!

Me encantó también el aporte de Francisco: dos tragedias muy grandes, el exceso y la falta de amor.

Muy intensa la imagen también, sobre todo en relación al contenido. Los colores, increíbles!

"Abrazos caducos" esa frase me motivó dejarte la letra de una canción.

Besos!!

Chris

FIN DE CARNAVAL
Silvina Garré

Puedo pasarme horas sin hablar
y poner en punto muerto el corazón.
Mi corazón, él no sabe de piedad,
él no sabe de humildad,
no se conforma con latir.

Cada noche es como el fin de un carnaval,
el cielo siempre se guarda lo mejor.
Sabe contar que me ha visto en la ciudad
dando vueltas sin parar,
pidiendo a gritos por un dios.

¿Dónde están el amor y las ganas?
¿Dónde están los besos que me diste?
¿Dónde la eternidad que prometías?
¿Dónde esa eternidad?

El silencio siempre ignora mi dolor,
es un pozo hondo que invita a caer.
La casa está tan quietita para mí,
tan perdida para vos
que nunca más volviste a entrar.

Bajo la persiana y bailo un, dos, tres
un, dos, tres, un, dos, tres
es un vals liviano que me calmará.
Ser sólo piel, ser la hostia en el altar
y una garza al caminar.
Ser el espejo de los días.

Ser del sol y de todas las rutas,
ser del viento y de una sola pieza
y no matarse más en un recuerdo,
no postergarse así mas no olvidar.

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