Reflexiones (la frontera de los sueños)

>> martes, 4 de diciembre de 2007

¿Dónde está la frontera entre lo deseado y lo alcanzado,
entre luchar y desear?
¿Cual es el límite?
¿Existe realmente lo soñado,
y ese simple roce,
terminará en un abrazo?
¿Por qué soñar con unos labios que jamás serán besados,
un cuerpo que nunca será tocado?
¿Hasta cuándo soñarlo?
Y si miro,
y te veo,
pero la urna de cristal no se rompe,
y no te huelo,
y tus ojos que me miran
me atraviesan y no me ven,
y nuevamente llega esa noche
en la que me digo que habrá un nuevo día.
¿Hasta cuándo existirán los nuevos días
si mi deseo de tus labios, de tu cuerpo,
no se corresponde con tu sueño?
Jamás caerá el muro que nos separa,
pues ni siquiera me viste aquel día
que me imaginé que mirabas.
Y hoy pienso
en cada una de las semillas
que fui dejando en el camino.
Y recorro paso a paso esa vereda
y ni una planta dio flor
aunque siempre estuvo verde el jardín.
Copyright © Mario M. Relaño–Todos los derechos reservados

6 comentarios amigos:

Francisco 4 de diciembre de 2007, 22:42  

Si lo sientes como una oportunidad, pues es simplemente para vivir...llorar,gozar, luchar,perder,soñar, perder, desear. Creo que no existe frontera que encierre los sueños.
Un beso
Franc.

Alas de Mariposa 5 de diciembre de 2007, 13:20  

Hermosas palabras

Besos de mariposa

Oscar 7 de diciembre de 2007, 0:21  

wau, muy bonito tu blog, me lo apunto para poder leerlo y disfrutarlo poco a poco. Un abrazo.

Currito 7 de diciembre de 2007, 16:01  

Sé que no tiene nada que ver, pero eso del muro me recordó una de mis pelis favoritas, "Goodbye, Lenin!". Hay gente que simplemente prefiere vivir al otro lado del muro. Un beso.

Christian 8 de diciembre de 2007, 4:56  

¿Hasta cuándo soñarlo?

esa es una buena pregunta... cuando deja de tener sentido... cuando el sueño obstinado no deja paso a otros motivos y cuando el sueño que no viene es cómplice de la quietud...

Muy lindo...

Besitos, Mario

Chris

Joseph Seewool 13 de diciembre de 2007, 0:56  

Por un lado, empeñarse demasiado en lo imposible es engañarse a uno mismo. Sin embargo, a veces lo que parecía muy difícil, casi imposible, se realiza.

Por otro lado: ¿Porqué no soñar un poco, de vez en cuando, con esos labios que no alcanzaremos jamás? Siempre y cuando ese sueño no nos aparte de la vida real.

El único limite que tengo claro es el de no confundir nuestros deseos con la realidad.

Un abrazo.

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