Agua de mar

>> miércoles, 8 de octubre de 2008

Nunca llegué a comprender porque las personas que me rodean gustaban hablar bien del mar, cuando siempre lo utilizaron como refugio de llantos. Jamás entendí por que provocó siempre la mayor soledad. No me abarcaba la razón al ver la sangre mezclada con agua, la muerte con lágrimas. Siempre pensé en el mar como el horizonte lejano jamás alcanzable.

Y hoy me dicen que el mar ha muerto, que está seco y no se perciben apenas ni charcos. Hoy me comentan que se acabaron las penas ahogadas en agua de mar.

Hoy mi horizonte es tu horizonte. Y consigo verte en la orilla, sin llorar las desdichas otrora empapadas en paños de agua de mar.

Hoy aseguran que sin mar se acabó la penuria y congoja, la desazón y tortura. Hoy creen haber conseguido un ápice de felicidad.

Estúpidos ilusos que no lloran a ese mar seco pensando en penar en el cielo. Larga demora. Panda de necios que olvidaron los dientes en el fondo, tras el último llanto. Es ahora cuando se les acabó la sonrisa.



20 comentarios amigos:

Angel 8 de octubre de 2008, 19:51  

Me ha gustado y sorprendido esta nueva faceta tuya... con prosa.
Dices que no te expresas bien... pero, lo cierto, es que... sigues expresando los sentimientos tan bien... ya sea en poesía, ya en prosa.
Me ha gustado. Que no se acabe nunca ese mar. Que no se seque. Que no se agote. Que no se vaya.
Para los que estamos lejos... el mar es el destino de nuestras esperanzas.
Tú... privilegiado por tenerlo tan cerca y tan cálido.
Besos, Mario... besos y más besos!

Noray 8 de octubre de 2008, 20:36  

El mar, mi océano es el principio
y el fin de mi existencia, es mi fuente de vida. Sin él no tendría sentido mi poesía porque es en él donde contemplo cada noche y cada amanecer el devenir del ser humano que pretendo llegar a ser. Es cierto, a veces ese océano se seca en mis manos, como secos quedan mis ojos después de haber llorado en el silencio bruno de la madrugada pero, otras veces, es el mismo gran océano, mi inmenso y azul Atlántico, el que me produce la mayor y más amplia sonrisa y... me llena de vida.

Un abrazo

Stultifer 8 de octubre de 2008, 21:47  

Lo que me incomoda del mar es que cuando quiero ir a verle siempre tiene visita.

Markesa Merteuil 9 de octubre de 2008, 11:01  

Si licuáramos a los necios, tal vez podríamos construir otro océano.

Herodes de la Bética 9 de octubre de 2008, 11:36  

Magnífico. Me has dejado boquiabierto,pero no esperaba menos de tí. Un fuerte abrazo, y estoy contigo en "que no se acabe ese mar"...

Thiago 9 de octubre de 2008, 12:38  

Bueno, yo creo que es una prosa con estructura de poema... Es verdad que hoy venía pensando en que tu blog que se llama PENSAMIENTOS se debia llamar POEMARIO y me sorprendio ver la estructura formal de tu post. No tanto el texto que es tan bello como todos los tuyos

Mas reivindicativo y doliente, pero igual de bello. El mar nos hace hablar tanto y nos evoca todas las cosas, es capaz de lo mejor y de lo peor. Lo amo pq de el viene la vida y lo odio pq es la barrera a los inmigrantes... Es como el ser humano, con sus dos facetas, capaz de lo mejor y de lo peor.

Dicen que el mar ganará la batalla y se tragará a los continentes.. espero que haga bien la digestión.

Bezos.

AFRICA 9 de octubre de 2008, 15:47  

No me imagino la vida sin mar, mi vida está unida a el, no quiero que se seque. Si sucediera, lo inundaría todo cib mis lágrimas. Ni siquiera el mar de los sentimientos aunque a veces me esclavicen

Druid 9 de octubre de 2008, 19:03  

Los sentimientos esclavizan como dice africa, pero de seguro que no querriamos ser libres en muchas ocasiones....

Tal como somos esclavos, tambien somos esclavistas.

¿El mar?... el mar nos sobrevivirá a todos, incluso a los necios.

Apertas.

Francisco 9 de octubre de 2008, 22:27  

He visto caer dos gotas de agua sobre el mar, se han perdido para siempre, nunca las volveré a encontrar...Vi caer
Abrazos
Franc

Jorge 9 de octubre de 2008, 23:47  

El mar tiene esa dualidad de emociones, por un lado alegría y por otro tristeza y melancolía. Un saludo.

ANTONIO SEBASTIÁN 9 de octubre de 2008, 23:50  

Sin duda si que soy estúpido e iluso, llore o no llore, con mar y sin mar. Jamás he leido tus palabras en un momento más oportuno. Sin duda alguna MARIO, esta noche has estado sublime conmigo

Dámaso Bahamondes 10 de octubre de 2008, 2:47  

y tienes razon

cuando el mar se acabe

toda pena se ira con el

como un baño que al tirar la cadena

se va toda la mierda

besos escribes muy bien.

Juan Cairós 10 de octubre de 2008, 9:15  

También yo he perecido mil veces en la boca de la marea;
Me han triturado las fauces de Neptuno y me han curado las heridas los flujos de plata de sirenas borrachas de luna...

Siento tu dolor y estoy pensando en bucear de nuevo, a recoger las penas que dejé en el navío hundido de mi alma pirata...

Hermano, suelta todo, tienes demasiado y te han hecho para compartir...Nada como los ojos de un poeta para describir lo que otros no se atreven o no pueden.

TOROSALVAJE 10 de octubre de 2008, 18:50  

Duro y a la cabeza. Está bien cuando uno se suelta.

Muy bien.

Saludos.

Feñizio 11 de octubre de 2008, 14:53  

Muy lindo lo que escribiste.
... Bueno, el mar me da pánico, le tengo miedo. Aveces tengo pesadillas con el.

Abrazos.

Fabio 11 de octubre de 2008, 17:53  

Amo el mar, y no podría vivir lejos de el... ligado a situaciones bellas, y otras no tanto, pero siempre ahí, refugio y testigo...
un bezote
;)

Alfonso 12 de octubre de 2008, 13:12  

Uf el mar, me gusta, lo necesito, pero algunas veces, como hoy , cuando lo veo tan bravo, me asusta... pero no puedo vivir sin él.
Un abrazo. Espero que lo pases bien estos días.

Christian 14 de octubre de 2008, 4:41  

Yo al mar lo ligo a la pura belleza y a la posibilidad de pasar por otro mundo por un rato... me encanta zambullirme en él, entregarme como si yo fuera suyo...

Un beso!

Chris

Omar Magrini 15 de octubre de 2008, 11:30  

MArio:
Se ha producido un cambio, un quiebre, (con todo lo que ello trae aparejado )la poesia por la prosa, pero tus sentimientos siguen deslizandose por la pluma de la misma forma, bella y crudamente.
Muchas veces el mar es esperanza. Recuerdo cuando estuve en Tánger y vi mucha gente (familias enteras) en la costanera, mirando el mar y mas allá, "Qué hacen?" Pregunté. "Nada, solo miran a Europa" me respondieron.
Un afectuoso saludo.
Omar

David Samayoa 15 de octubre de 2008, 22:43  

Al mar nunca le echo la culpa, es mas la culpa es mia, por querer dominar y comprender el desierto mas grande del planeta...

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