Besos de despedida

>> lunes, 5 de julio de 2010


“Hoy al fin, entre la cobardía de mis días y el silencio de las noches, te escribo.

Te escribo, porque desoyes los lamentos que otrora fueron canciones.

Y si bailas, ya no aplauden mis manos, sino los párpados de los ojos que impiden torrentes de lágrimas.

Hoy al fin, te escribo entre páginas blancas y libros acartonados. Y me atrevo a hablarte de aquel beso mal dado, que aún ahora saboreo. Porque aquel, era tu beso. Esos labios tímidos e inexpertos en bocas masculinas, al fin se acercaron a mí para llamarme, y sellar el silencio del arribo y la despedida”.



Esas eran las palabras que sentí después de la partida. Escritas, las metí por debajo de la puerta de tu portal, y sólo espero, que hayan llegado a ti antes que entrara el vecino. A partir de entonces, ya sólo mendigaré los besos cuando prostituya mi alma. El último, quedo sellado en el arcón de los días que transcurrieron entre el ayer y el ahora mismo.




6 comentarios amigos:

Noray 6 de julio de 2010, 11:00  

Magistral texto poético.


Como el beso de Doisneau, aunque callen palabras y guarden silencio, esos labios serán ya eternos y ya no habrán despedidas.



Un fuerte abrazo

Mariano de Toledo 8 de julio de 2010, 20:39  

En un simple beso se resume todo entonces las palabras están demás y aparece solo el lenguaje del cuerpo que lo dice todo y nos pone en evidencia...

RECOMENZAR 13 de julio de 2010, 13:24  

bellas palabras siembras para que nosotros leamos......... y mientras te leo bailo con las tuyas al compás de un tango

Mónica Alvarez Lama 13 de julio de 2010, 21:24  

Qué grande es abrir el corazón a la persona amada en vez de callar.
Hermoso y hondo.

Saludos desde Chile

Perssef Violh 15 de julio de 2010, 8:13  

muy lindo.. me sentí identificada con el tipo de escritura.. me parece que escribimos parecido.. mas no igual jejeje. saludos

inmamacias 20 de agosto de 2010, 11:40  

qué bonito, que beso más poderoso.

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