La finca

>> jueves 27 de octubre de 2011


Extremadamente dañino hasta dar caza al animal,
que por las noches rondaba tras las cancelas de la finca.
No aulló, ni gimió,
tan sólo miraba fijamente.
Sus ojos ilustraban la amenaza.
Le había buscado repetidamente
y hoy lo tenía entre mis manos.
Ya no habría más noches con antorchas,
ni desvelos,
ni juramentos.
Ya no resbalaré una y otra vez.


Tengo una finca sin nada dentro.
Ahora mis noches se parecen más a un libro sin letras.
Los ojos en blanco
sin esperar a nadie.
No tomo café por los desvelos,
pero ni aún así duermo
pensando en que vuelva el animal que dí caza
mientras rondaba cada una de las noches.
Extraño su mirada fija,
sus ojos amenazantes.
Las noches son más oscuras sin antorchas.


Lo único que tengo son los desvelos
y una finca sin nada dentro.

2 comentarios amigos:

José Alberto Socorro - Noray 27 de octubre de 2011 19:26  

A veces, también la vigilia puede ser luz
dentro de nuestra oscuridad.


Un fuerte abrazo.

Anónimo 28 de octubre de 2011 06:52  

Piensa en el animal,
tal vez no acechaba,
tal vez buscaba tu compañía.
Tal vez era salvaje
y buscaba ser domesticado.
El animal puede llegar a ser fiel.
Pero siempre es mas facil pensar
que es dañino, eso justifica su caza.
Si lo cazamos, tendremos
nuestro salón repleto de trofeos,
pieles , cuernos y colmillos.
Pero nuestra finca
seguirá vacia

  © Blogger templates Shiny by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP