Árbol centenario

>> lunes, 15 de febrero de 2010

Masticaba el aire sucio y denso.

Lo que antes era un sonido agradable

me sonó terriblemente estruendoso.

Tumbado encima de la cama,

dejé que las lágrimas me bañaran las sienes

cuando recordé que jamás te tuve,

aunque mi deseo entrecortara todos los sueños.



No sabía como convivir

con un cuerpo como el mío tan cargado de emociones,

y donde antes recordarte era vida,

olvidarte hoy me cuesta llantos,

sollozos que empapan el sinsabor

echado entre sábanas sucias de tardes pasadas.

Recuerdo fingir un beso

para tiznar mis labios de tu yo.

Pero ni el beso ni el labio

me supieron nunca al dulzor de la miel,

agrio el momento de un no rotundo

que aún perdura en las raíces de un árbol centenario.



5 comentarios amigos:

© José A. Socorro-Noray 15 de febrero de 2010, 22:50  

A veces un no niega
más de lo que quería, se hace múltiple.
Se dice “ no, no iré”
Y se destejen infinitas tramas
tejidas por los síes lentamente,
se niegan las promesas
que no nos hizo nadie
sino nosotros mismos, al oído.
Cada minuto breve rehusado
-¿eran quince, eran treinta?-
se dilata en sinfines, se hace siglos,
y un “no ,esta noche no”
puede negar la eternidad de noches,
la pura eternidad.
Qué difícil saber adónde hiere un no!
Inocentemente
sale de labios puros un no puro;
sin mancha ni querencia
de herir, va por el aire.
Pero el aire está lleno
de esperanzas en vuelo, las encuentra
y las traspasa por las alas tiernas
su inmensa fuerza ciega, sin querer,
y las deja sin vida y va a clavarse
en ese techo azul que nos pintamos
y abre una grieta allí.
O allí rebota
y su herir acerado
vuelve camino atrás y le desgarra
el pecho al mismo pecho que lo dijo.
Un no da miedo. Hay que dejarlo
siempre al borde de los labios
y dudarlo.
O decirlo tan suavemente
que le llegue
al que no lo esperaba
con un sonar de “sí”
aunque no dijo sí quien lo decía.


Lo escribió el Maestro Pedro Salinas y ¡cuánta razón tenía!


Feliz de tu regreso



Un fuerte abrazo

el Fuenteamor 16 de febrero de 2010, 12:37  

Hermoso poema,Mario. Como esa abatida, que no vencida, sabina de la foto, herida de viento y soledad y siempre aguantando.
Cada día te admiro un poquillo más ¿lo sabías?

Grullas en Red 18 de febrero de 2010, 8:28  

Querido MArio, esta vez te visito desde Proyecto Grullas, un blog que hicimos entre los que publicamos el libro de relatos Sueños de papel. Estoy de recorrida oficial en representación del grupo.
Dejame pensar... creo que varias veces en mi vida he fingido un beso... en fin cosas de la lejana adolecescencia.
Buenísimo como siempre.
Un fuerte abrazo.
desde la helada madrid
Omar

MucipA 20 de febrero de 2010, 0:43  

Son magníficos todos los poemas! ENHORABUENA!

Mia 21 de febrero de 2010, 0:10  

Mi querido grandullón.....
Que no perezca nunca ese arte en tus versos......
Besos de esos....

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