El pecado de amar

>> martes, 3 de febrero de 2009






















Pudo ser cualquier noche

en cualquier calle

con o sin luna farolera.

Pudo ser y era,

amor,

era amor

y no sólo una sensación.

Nunca antes conocieron,

él y él,

emociones cálidas,

y hoy vivían de bondad y confianza.


Pudo ser o no ser en cualquier rincón,

con o sin público,

pero ese boca a boca,

esa imagen de ósculo sucio para unos

resultó vértigo para tantos.


Un golpe verbal le dio en el alma,

por ser hombre,

uno físico le dolió en el cuerpo,

por amar a un hombre,

les convenció del error de amar,

por ser hombre y amar a un hombre.

Una lágrima

tan lenta en su recorrido que parecía no querer terminar de caer,

una gota

agarrada a su mejilla para no morir,

desgarrada,

alivió este sin vivir

sabiendo de antemano que se rendía.

¿Acaso precipitó su amor al diablo?


Sólo es amor

lo que pintaban sus ojos.

Dos pares unidos de labios de hombre.


Instante de cuasi silencio

mientras golpean la envidia

de amor verdadero.


La gota de lágrima murió finalmente


A todos los que de una forma u otra sufren por la incomprensión o han sido vejados por amar a alguien de su mismo sexo.

A los pobres que hoy todavía dudan de ese amor.





15 comentarios amigos:

Noray 3 de febrero de 2009, 20:32  

¡Qué bien dicho!

"La gota de lágrima murió finalmente"
¡Magistral!

El amor no entiende de sexo,
se ama al ser humano...
es amor y con eso basta.

Un fuerte abrazo

ANTONIO SEBASTIÁN 3 de febrero de 2009, 20:50  

Los de mi generación sabemos bastante de eso, MARIO. Pero ya ves, sigo aquí con esperanza y hacia adelante, porque lo de detrás no es muy gozoso. Muchos besos y gracias por enriquecernos.
Te quiero y te espero. DIOS te bendiga.
ANTONIO

Ana Belio 3 de febrero de 2009, 21:30  

Mario, curioso, porque yo escribí algo sobre dos mujeres hace algún tiempo, y cualquier día lo pongo en esbozos.

Y que más da querer a alguien de tu sexo o del contrario; no deja de ser amor, la mayor expresión de cariño que el ser humano puede entregar.

Sabes? para mí ni siquiera hay heterosexuales o homosexuales, sólo hay amor entre dos personas, lo que pase de ahí, son etiquetas para diferenciar lo indefinido.

Miles, cielo mío.

Espero que estés ya recuperado.

Escríbeme.

Nacho Hevia 3 de febrero de 2009, 21:40  

por ellos y ellas ...por todos ellos

Terapia de piso 4 de febrero de 2009, 4:04  

Porque el alrededor no sea eso: un alrededor.

José Roberto Coppola

BRILLI-BRILLI 4 de febrero de 2009, 9:02  

Me has dejado sin palabras,me quito el sombrero!Por todos...
Besos

Thiago 4 de febrero de 2009, 12:34  

Bueno, cari, la dedicatoria es amplia pues casi todos hemos tenido algun incidente en algun momento de nuestra vida....

Y no hay que bajar la guardia nunca, pq siguen ocurriendo. Precioso homenaje

Tu bien? bEzos.

Markesa Merteuil 4 de febrero de 2009, 21:08  

Muy muy pobres.

Merce 5 de febrero de 2009, 6:47  

Esto si que es bonito.
Y yo reivindico tus palabras. El único pecado es no amar.
Un beso

Alfonso 5 de febrero de 2009, 22:10  

Amar nunca es un pecado. Amaos los unos a los otros. Qué más da la forma.
Gracias por recordar a todos los que se quedaron en el camino.

TORO SALVAJE 6 de febrero de 2009, 16:00  

Me uno a tu homenaje.

Saludos.

Del Toro, 7 de febrero de 2009, 13:54  

Aquí te dejo mi firma contra la intolerencia, por la libertad.
El poema es muy bueno.

Condevolney 8 de febrero de 2009, 12:03  

Sí señor, el amor no entiende de sexos, ni de colores, ni de lágrimas, gota efímera de muerte segura, flor que no dura. Pero el amor es un firmamento enorme que florece allá donde el corazón deja de ser piedra para ser lava hirviente forjando su simiente.

Extraordinaria forma de describir un “te quiero”, mi alma farolera, te adora.

PD:Espero que te gustaran la misica de mi amigo Púlgar, y si te has quedao con las ganas, vuelve.

Jon Jonenjur 8 de febrero de 2009, 14:17  

Un bello poema, para una bella causa. Por cierto lo de Leopoldo, me imagino que seria porque mi poema te habra recordado a Panero, ¿verdad?. Porque en otro Leopoldo no caigo la verdad...

Un saludo

Haldar 11 de febrero de 2009, 17:45  

mas de un jamaiquino se sentiria feliz de leer este poema, en esta tierra homofoga, tierra de prejuicios, de religiones castrantes.

"Ahora entiendo que el amor no tiene sexo", me lo dijo mi madre un dia.

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