Lo que ven los ojos en invierno

>> domingo, 1 de febrero de 2009


















No sólo lloran los ojos tristes.

A veces, mirando entre cristales,

percibo mareas de agua, que ni distingo su color.

Me consta que dejaron de ser transparentes las corrientes,

y a bien seguro

nunca llegaron a desembocar en mar alguno.

Mas no por ello retiré nunca mi mirada de la ventana.

Quise seguir distinguiendo un invierno ocre

desprovisto de olores, a veces, de sabores.

No logro empaparme

¿qué necesito?


Miraba desde la altura

y llegó a sonreírme.

Nunca más quiso besar mis labios negros,

los que antes tanto mordió.




9 comentarios amigos:

Francisco 2 de febrero de 2009, 9:41  

Espero que después del pequeño arreglo personal, percibas mejor esos olores y sabores...por lo menos en lo físico.
Abrazos
Franc.

Terapia de piso 2 de febrero de 2009, 10:20  

Y además no sólo llora el que llora.
Como bien lo dijo Ramón Sampedro (Bardem) en Mar Adentro cuando reflexiona que la risa es muchas veces otras formas de llanto.

José Roberto Coppola

Alfonso 2 de febrero de 2009, 12:54  

Bueno, se puede llorar en invierno y de alegrían en primavera. Nunca se sabe. El mar no es siempre el mismo. Cambia tanto...

Markesa Merteuil 2 de febrero de 2009, 13:38  

Es duro saberse incapaz de empaparse...

Noray 2 de febrero de 2009, 22:43  

Acabará el largo invierno,
como el final del ciclo
de la vida,
y retornará el color,
a pesar de los pesares,
a ser la luz
de tu sonrisa.
Sólo necesitas
tomar aire,
cerrar los ojos
y soñar.

Un fuerte abrazo

Un cura 2 de febrero de 2009, 22:55  

Volvemos a los poemas tristes por lo que veo... es curioso que el llanto nos atraiga tanto ¿qué tendrán las lágrimas?.
Un saludo.

Jon Jonenjur 3 de febrero de 2009, 12:46  

Hola Hisae, gracias por tu comentario, a mi tambien me ha gustado mucho tu poema.
Un abrazo, Jon...

Dark Angel 3 de febrero de 2009, 14:37  

Wow.... poesía en su más pura expresion... es así todo tu blog?
estoy fisgoneandote la casa

Ana Belio 3 de febrero de 2009, 21:23  

Las lágrimas son inspiradoras, quizás sucede porque cada una de ellas nos dejan una huella; como un surco que nadie ve pero que tú si sabes que se queda en tu piel...

Y tú eres el poeta más encantador y dulce que conozco.

Bs

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