Nadar a contracorriente

>> jueves, 19 de agosto de 2010


Me gusta nadar a contracorriente. Llegar a un mar, mi mar, y guardar la ropa cuando me desvisto mientras me lanzo a no sé donde. Deseo no encontrar esa ropa después. Al fin y al cabo es mi vida, la que yo he buscado independiente de la que me ha tocado. Y en esa elijo yo a quien quiero que nade conmigo.

Tengo la libertad que me da esa opción; mi droga... cada vez más y más.

Creo que es controlable, por lo que me acercaré más a ese mar.



Y tú apareces. Miras y hablas.



.- Hoy me apetece nadar en ese mar contigo...


.- Hoy... me apetece que nades en ese mar conmigo.


.- Gracias por dejarme nadar contigo...


.- Por favor... no sería lo mismo sin ti.



Y callamos. Y desnudos, nadamos.

Y después nunca apareció la ropa.



Después de todo, era mi vida creada e inventada por mí. Donde yo quería que tú estuvieses y donde estás hasta cuando yo quiera.



11 comentarios amigos:

Alfonso 19 de agosto de 2010, 21:38  

No hay fuerza en el mundo, ni océano que pueda, contra la fuerza de dos :)

Fran Frannao 19 de agosto de 2010, 22:24  

Al fin y al cabo, es lo importante para ser feliz, el nadar a contracorriente desnudos con la persona que queramos.
Un abrazo

Noray 19 de agosto de 2010, 23:47  

Quizás lo verdaderamente importante sea nadar desnudos, sin lenguajes ni vestimentas que nos aten a nuestra propia vida.


Es un placer y un lujo nadar a contracorriente contigo.



Un fuerte abrazo

Angel 20 de agosto de 2010, 8:33  

¡Cuánta razón tienen esas palabras! Nadar, libre, a contracorriente si es necesario, sin limitaciones, desnudo y con la persona amada y deseada.
Claro que sí. Precioso texto.
Besos, Hisae!!!

MIGUEL ANGEL 21 de agosto de 2010, 9:53  

Como dice uno por ahí nada ni nadie puede contra la fuerza de dos personas que se quieren. Por eso es hermoso poder nada a contracorriente a pesar de las adversidades. Muchas veces he dicho que aunque la tempestad azote con fuerza mientras haya dos personas unidas jamás serán derribados. Asi que... juntos hasta el final. Bonito texto para la reflexión. Un saludo.

Thiago 21 de agosto de 2010, 12:38  

jaj inevitable cari, no acordarse del tópico ese de "nadar y guardar la ropa". Aunque tú eres el único que conozco que quiere perderla, en realidad, jaja

Cari, permanece atento a mi blog.


bezos.

Eurice 22 de agosto de 2010, 8:36  

Un blog plateado ha dirigido mi mirada hasta estos pensamientos bañados en agua salada
La desnudez es inherente al ser humano como lo es sentir el calor humano.
Me gusta como expresas lo que piensas.
Saludos

Merche Pallarés 22 de agosto de 2010, 13:43  

He venido a leerte porque mi querido y admirado THIAGO te ha otorgado su blog plateado de la semana. MUY MERECIDO. ¡Enhorabuena! tus poesías son preciosas. No te prometo que vuelva porque con los bloggers que tengo ¡ya no doy abasto! Aunque los que estais en el blog de THIAGO sois ¡estupendos! Me gustaría tener más tiempo para visitaros y leeros pero, aunque estoy jubilata, me falta tiempo. Muchos besotes, M.

Terapia de piso 22 de agosto de 2010, 18:32  

Tuya es toda decisión.

Por cierto soy un hombre marino. Nací en una isla.

Saludos, Hisae.

José Roberto Coppola

alex 23 de agosto de 2010, 15:47  

Nadar siempre teniendo por norte nuestra propia felicidad. Hay veces que las corrientes no nos dejan, o nos cansamos de luchar y seguir nadando... bueno, alguna vez lucharemos y podremos llegar a donde nuestro esfuerzo nos guíe.

Un beso

Jorge Ramiro 7 de marzo de 2013, 2:52  

Creo que es importante nadar siempre y no dejarse llevar por la corriente. En algun momento la corriente para y ahí es cuando uno puede adelantar terreno. Desde los apartamentos en
rosario
, Argentina te mando muchos saludos

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