Qué me hunde...

>> lunes, 16 de agosto de 2010


Se hunde el yo, como uno hunde al tú más cercano.

¿Qué me lleva después a humedecer los ojos

si estuvieron tanto y tanto tiempo de secano?

Tú –predico.



¿Quién grita, hoy? ¿Por qué no te escucho?

Dame la mano si no te alcanzo

y tus labios para beber.

Tengo la sed de la austera soledad en la boca

y mi corazón late en espacios entrecortados.

La copa directamente de tus labios.

Fui tuyo ¿ya no recuerdas?

¡Observa las migajas de mi sombra!



Dudo si sufro, porque no siento,

o acaso ya muero,

si tuve o si me queda algo que retener.

No espero el momento perfecto,

no existe tal momento.

Sólo ansío nuevamente tus palabras.



Estoy sordo de no oírte,

y ni siquiera tocarte puedo .

No palpé la sequedad de tu piel,

ni bebí tus lágrimas,

no reí si no estabas.

Y muero solo.



7 comentarios amigos:

Noray 16 de agosto de 2010, 20:41  

No puede ser migajas de sombra quien derrocha infinita luz.


Nunca te dejaré morir.



Un fuerte abrazo.

Thiago 16 de agosto de 2010, 22:49  

CAri, supongo que este poema no es personal o, por decirlo de otra manera, vital... No sé si me explico, jajaa. Supongo que no estarás pasando por esto, no? que estás haciendo un poema desgarrador y muy triste sin implicaciones, verdad?

Bezos.

Angel 17 de agosto de 2010, 8:28  

"Estoy sordo de no oirte"
¡Qué bellas palabras!
Uno acaba en la sordera cuando no oye a esa persona tan especial.
Quizás porque es lo único que desea oir y no oye... lo demás no interesa.
Besos, poeta!

Alfonso 17 de agosto de 2010, 20:55  

Sólo. Pues mira, a mis años, y después de haber vivido esa sorda soledad, más vale sordo que mal acompañado :)
El poema genial y desgarrante :)

Mia 19 de agosto de 2010, 0:27  

Aquí estoy mi gran amigo....mis palabras son tuyas, esos besos y la grande pero distante amistad.
Oyeme con intensidad, pues siempre estaré aquí.
Besos de esos grandullón, muchos de esos!!!!...
Por cierto...te conté que seré Papi de un hermoso bebito??

Condevolney 19 de agosto de 2010, 2:35  

Entraña una necesidad casi de torturarse la de hundirse para levantarse, pero es la única manera de sentirse vivo, me alegro poeta.
BRAZOS apretaos

Thiago 22 de agosto de 2010, 21:13  

Bueno, cari, ya veo el premio colocado y mis sencillas palabras. Siento haber sido el desencadenante de un desencuentro del que no tenía ni idea. Pero eso no quita para que crea que mi distinción es más que merecida.

Bezos.

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