La mala vida o los sueños no cumplidos

>> martes, 18 de noviembre de 2008

Quiero dedicarte estos minutos que quedan sin sol, para narrarte momentos de miedos y sueños. Acaso el viento no consiga distraerme.

Encontré la ciudad llena de puentes y gentes, una calle barrida por la lluvia que mojaba las almas a la intemperie.

Yo soñaba con ser un niño cantor de versos celestiales, de esos niños con sonrisas estúpidas pegadas en caras pálidas, virginales e inocentemente pecosas. Quería cantar sentado en una nube, deshojando una tras otra, las hojas de un calendario, para llegar al día de mi gran estreno en el mejor de los escenarios.

Pero, al igual que a María Magdalena apedrearon, así sentí yo la lapidación del inconformismo. Apenas canté canciones en reuniones de amigos abrazados al alcohol mientras desnudaban hasta la última botella.

Siempre mi madre me había advertido que me cuidara de los bosques tupidos de Robin Hoods mentirosos, pues no me harían la vida nada fácil.


Hoy han pasado algunas decenas de años, el cielo no consiguió ser tan azul como antaño y yo me he convertido en un ermitaño sucio, de arrugas en la frente que me recuerdan el paso del tiempo. Soy un solitario personaje de piel tostada por un sol que no distingo, tumbado de continuo entre los granos de arena de la playa más cercana y alejada de unos cuantos conocidos. Ellos no recuerdan a éste que hoy te narra, el que era bien parecido, mayormente bien vestido y peinado, el de los ojos verdes. Aquel que leía estrofas enteras de los papeles que escribían otros y que soñaba con ser escritor de canciones y fábulas que hablaran del amor.

Hoy, con el pecho descubierto y tatuado, con ojos rojos por una vida que me hizo daño, miro al cielo y recuerdo cuando entonces no morían las personas. Cuando lo más triste que pasaba, era perder el autobús.

Hoy tengo miedo. No de morir, pues creo en una gran dama que venga a buscarme.

Tengo miedo al frío. El frío que sienta cuando vuelva a empaparme la última lluvia y no tenga ya el cobijo del desgaste de los malos sueños.






13 comentarios amigos:

Stultifer 18 de noviembre de 2008, 18:51  

Recordar en algunos momentos lleva a la tristeza.

Angel 18 de noviembre de 2008, 19:04  

Tempus fugit.
Pero hay personas para las cuales el tiempo y las palabras son eternos.
Precioso texto, Mario.
Después de la lluvia, siempre sale el sol.
Ayer fue un presente que se esfumó, el mañana será un presente que se esfumará. El hoy ya se nos está esfumando.
Tus lindas palabras siempre quedan.
Besos, besos y más besos!!!
Angel

Noray 18 de noviembre de 2008, 19:36  

Pasa el tiempo tan deprisa
que siempre perdemos ese autobús.
Quizás, por eso, el poeta teja versos
con hilos de tiempo y ausencia.

Un abrazo

Thiago 18 de noviembre de 2008, 21:16  

Cari, supongo que al final, ese frío nos envolverá a todos, es lo único justo y democrático y todos llegaremos a esa playa húmedos y fríos, con los recuerdos como único abrigo, desnudos ya de nuestros sueños y nuestras esperanzas...

Y cuando el frío nos invada totalmente, solo nustras palabras, nuestros besos, nuestras caricias, solo nuestros abrazos, nuestras buenas obras, nuestras ideas, nuestros amigos, nos calentarán con el calor de nuestro recuerdo en sus almas...

Lo malo es que hay gente que ya nace con ese frío instalado en su corazón

Bezos.


Cari lo siento, no tienes que leerte todos mis post, que además son una mamarraxada, aunque que sepas que yo los tuyos, los tengo que leer dos o tres veces y con calma para pillarle todo el sentido y apreciar toda su belleza, asi que estamos empatados, ajaja

Bezos.

Cemanaca 18 de noviembre de 2008, 23:30  

hilas palabras entre el desgarro, el inconformismo y la sesatez de una manera tan sutil y tierna que es imposible no sentir impotencia para devolverte todo lo que la vida no te dejó.

Saludos conversos.

Juan Cairós 19 de noviembre de 2008, 9:01  

Precioso Mario, per tío, qué ganas tengo de verte libre por fin de todo...arrancar las emociones que duelen y cambiarlas por las que acarician..Ya me entiendes.

Tus letras se preñan de mar, de crepúsculo y de plegaria, no se si divina, pero tu rezo llega a donde se lo proponga.

Otro abrazo distante, amigo!

Thiago 19 de noviembre de 2008, 10:01  

Mario, ya ves, en tu blog no me atrevo a hacer ripios,jaja Bzos.

buscadordesueños 19 de noviembre de 2008, 10:23  

Gracias lo intentaremos,espero que pases por aquí de vez en cuando.Lo tengo a medio construir pero poco a poco lo haré más didáctico.

Francisco 19 de noviembre de 2008, 11:50  

Acabo de ver a un hombre persiguiendo el horizonte;
Cada vez iban más deprisa.
Eso me molestó;
Abordé al hombre.
¡Es inútil!, le dije.
-Nunca podrás…-
¡Mientes!, me gritó,
Y siguió corriendo.

Bonita reflexión Mario
Besos
Franc.

TOROSALVAJE 19 de noviembre de 2008, 14:20  

Como duele leerte hoy.

Por ti y por todos los que siempre tenemos frío.

Saludos.

Nacho Hevia 19 de noviembre de 2008, 19:22  

guarda todo lo que recojas en la hornacina del alma...así no tendrás frío...

una manta de abrazos

Un cura 20 de noviembre de 2008, 10:52  

Y sigue el ordenador dándome problemas... y vaya si me pongo prosaico al lado de un escrito tan bello.
No tengas miedo, Mario, que el frío no puede con nosotros si no le dejamos.
Un abrazo.

Haldar 23 de noviembre de 2008, 14:02  

me he quedado sin aliento
me he quedado sin palabras
me he quedado sin ideas
me he quedado sin lagrimas
me he quedado sin ti!

Un beso escondido en algun rincon de la calle...

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