Ángel o diablo

>> miércoles, 12 de noviembre de 2008


Me tientan tus palabras cuando me destapan en la mañana,

y me convierto en el diablo que nadie pensó de mí.

Se me ocurren cientos de travesuras con las que dañar tu alma,

miles de olores que dejó el rastro de tu decir.

Cierro los ojos para engañarte

y que sea de nuevo el ritmo de tus letras quien me levante,

y al esfumarte del hueco de mi almohada

transcribo en papeles viejos las sensaciones que me dejaste.

Nunca encontré tinta que expresara exactamente lo vivido,

y si acaso un día fallas en la letanía de tus versos,

auguro tormenta en mi proyectado día.

Te busco,

corro, como nunca, hacia lo que sembraste antaño

y te descubro.

Permaneces entre los millones de granos de arena de mi playa

en silencio,

distante.

Releo las notas de tu diario para intentar encontrar algo que me concierna.

Quizás te dañé demasiado al convertirme en diablo

si acaso tú buscabas un ángel.

Quizás ni siquiera pensaste que tus palabras me dieron vida.





23 comentarios amigos:

TOROSALVAJE 12 de noviembre de 2008, 19:04  

Un diablo es más divertido que un ángel, no hay color.

Saludos.

Noray 12 de noviembre de 2008, 20:05  

¡Qué final! "Quizás ni siquiera pensaste que tus palabras me dieron vida"

Un demonio no es más que un ángel caído,
ambas caras, juntas, dan un punto de morbo.

Un abrazo

Kiko 12 de noviembre de 2008, 20:10  

eterna dicotomía sin solución.

Potentes palabras.

Juan Cairós 12 de noviembre de 2008, 20:19  

Estoy haciendo la ruta; esa travesía de claroscuros que nos ofreces.

En cada verso nos hundes la cabeza dentro de tu pecho, para que nos lavemos el rostro con la sangre de tu alma...

Para que busquemos ángeles o demonios...Yo lo hice y no vi a ninguno, querido Mario...

Vi desesperación hecha verso;
Vi tus dos mitades flotantes
en un río de lágrimas.
Decide lo que quieras, pero ya no tienes escapatoria, estás condenado a escribir poesía mientras vivas!

Amigo, paisano, poeta!

Ana Belio 12 de noviembre de 2008, 20:25  

Qué bonito...me he quedado...

Si sus palabras te dan vida, imagina una caricia; si eres capaz de imaginarlo, el grano de arena brilla en tu playa.

Si sus palabras escritas te dan vida, todo su diario te concierne.

Cuando encuentras un ángel, también a veces deseas que se convierta en diablo.

Dos.

Alfonso 12 de noviembre de 2008, 20:40  

El diablo no era más que un ángel, el más bello de ellos, que no pudo conseguir lo que quería. Y se enfadó, se puso triste, y pataleó. Hasta que lo echaron del paraíso.
Cómo a todos. A quién no nos ha pasado esto.
Quién no es un poco diablo.

EGO 12 de noviembre de 2008, 21:01  
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
EGO 12 de noviembre de 2008, 21:08  

No sé por qué me sorprendo si hoy en día ya casi nada me sorprende.
Me gustaron tus palabras. Creo que volveré por aquí. Es cudioso.
Entré aquí por equivocacion porque un cura que te sigue entro en mi sitio y al cliquear en su perfil, piqué en los blogs que sigue en lugar de en su blog. Y aquí estoy. Me gustó lo que vi.Así que quizá vuelva.
Ah! Aunque un diablo sea más divertido a veces, el angelillo ha de prevalecer.
¿o no?

Stultifer 12 de noviembre de 2008, 21:09  

Los niños buenos van al cielo. Los malos, a todas partes.

Un cura 12 de noviembre de 2008, 21:17  

Vaya... fijate, yo dándote lectores y tú escribiendo de diablos... jajaja
Curioso escrito, veo que también puedes sacar una parte oscura en tu poesía... ya lo comentaremos.

Un cura 12 de noviembre de 2008, 22:09  

Por cierto, la foto es genial

Merce 13 de noviembre de 2008, 5:40  

¿Y acaso no somos todos un poco ángel y un poco diablo?
Besos

Mummy 13 de noviembre de 2008, 10:44  

Supongo que tampoco debe ser cuestión de madurez o crecimiento personal pero, últimamente, le encuentro un giro a tus palabras. Eso sí, nunca dejan de removerme, de sacudirme por dentro.
Un abrazo, Mario.

Thiago 13 de noviembre de 2008, 11:14  

Cari, no sé... todo el mundo habla de demonios, de ángeles, no sé... A m me custa a veces entender la poesía, no te creas, mi ignorancia en la materia es supina y apenas puedo penser y entender las metáforas y los símbolos y las analogías...

¡A mi lo que me parece es que estás ms enamorado que un caballo! Que quieres que te diga...

Bezos.

Markesa Merteuil 13 de noviembre de 2008, 12:15  

La destrucción no debería llevar nunca a una construcción. Refuerza los cimientos en lugar de derruir, salvo que quieras comenzar de cero.

Cemanaca 13 de noviembre de 2008, 15:51  

...Entonces el diablo es ÉL no TÚ !!!
El tiempo es un arma de doble filo o te libera o te destila o te corroe o te pudre.

Saludos conversos.

Sarah 13 de noviembre de 2008, 18:53  

Las expectativas que tenemos puestas en los demás, las expectativas de otros hacia nosotros, nos hacen, a veces, caer en picado desde nuestros mas altos vuelos. Somos en parte lo que somos y en parte lo que creen que somos...

David Samayoa 13 de noviembre de 2008, 18:54  

La eterna lucha de nuestras personalidades...

Lindo poema...

Angel 13 de noviembre de 2008, 19:52  

Bueno... yo soy un angelito! jajaj!
¡Qué palabras tan bonitas, Mario!
¡Quién se encontrara entre esos granos de tus arenas!
Besos!!!!

Nacho Hevia 14 de noviembre de 2008, 11:02  

no entiendo a nadie sin sus demonios
nos hace más hermosos, más sinceros...

besazos

Omar Magrini 14 de noviembre de 2008, 11:51  

Angel o diablo,...angel o demonio...creo que el infierno debe ser mas divertido, lo cual convierte a los diablos en seres mas atractivos. Bonito post. Eterna lucha entre bien y el mal.
Un afectuoso saludo desde la soleada, ocre y dorada madrid otoñal.
Omar

Anónimo 14 de noviembre de 2008, 17:46  

Mercé dice, es la primera vez que entro en tu casa, me ha encantado tu poesia, espero seguir tus poemas.

un abrazo.

Joseph Seewool 14 de noviembre de 2008, 20:56  

Creo que además de apreciarlo y saborearlo como merece, este poema me lo guardo -con permiso del autor- para utilizarlo en alguna ocasión, citando la fuente, claro.

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