Mientras sufres

>> sábado, 5 de enero de 2008



Sigo el rastro de las lágrimas que vas dejando en el camino
sin lograr alcanzarte,
sabiendo que tu día es la noche más oscura,
comprendiendo que fríos pueden llegar a ser los abrazos,
aquellos que no recibiste.

Sigo la estela de las lamentaciones angustiosas
que despertaron a mi madrugada
sin tener el conjuro del consuelo;
mas entiendo que no fueron felices momentos
los que te las provocaron.

Sigo el eco de tus gritos convertidos en llantos
que inundan tus congojas
y quiero acercarte el mar del amparo,
mas mi océano se agota por la distancia
y me convierto en inútil mientras te escucho.

Copyright © Mario M. Relaño–Todos los derechos reservados

8 comentarios amigos:

Markesa Merteuil 5 de enero de 2008, 22:28  

Tal vez las lágrimas vertidas en palabras lleguen a fundirse con tu océano; tal vez sólo ese unirse para ayudar a la inmersión sea capaz de ahogar el dolor; tal vez. Y tal vez los abrazos vacíos no carezcan de brazos, sino de cuerpo al que estrechar, porque éste no es consciente de su entidad, pese a los gritos y a los lamentos.

Rober Ray 6 de enero de 2008, 5:42  

Puff, muy crudo colega.
Querer consolar a una persona y no poder hacerlo, es una sensación chunga de verdad.

Me ha gustado.

Nos leemos!!

Christian 6 de enero de 2008, 5:45  

Mientras leía "Sigo el rastro de las lágrimas que vas dejando en el camino" la música que salía de mi pc cantaba "En el silencio sordo del tiempo gritan tus ojos"... que fuerza los ojos gritando, no? justo esa imagen evocaste, tratar de seguir esa voz, ese clamor, esa llamada

Abrazos!

Chris

Mariano de Toledo 6 de enero de 2008, 18:06  

Un día encontré un enorme
libro enterrado en la tierra.

Lo abrí pero todas las
hojas estaban en blanco,
y, para mi sorpresa, comenzó
a escribirse por si solo.

Hoy soy una fuente de sangre,en la forma de un niño solitario.

El juego que todos
jugamos es la vida.

El amor es un sueño
de dos vías.

Hoy soy una ballena asesina...
encallado en la bahía.

Soy un camino
de ondulaciones...

La marea te
mostrará el camino.

Hoy soy un simple árbol del que
crecen corazones...

besos...

Charlie 6 de enero de 2008, 19:45  

Precioso tio, me ha gustado un montón.

Francisco 6 de enero de 2008, 20:00  

Parece que lo hiciste a medida. Es precioso.
Un abrazo
Franc.

Joseph Seewool 7 de enero de 2008, 1:27  

Muy bueno, Mario. Ese rastro, esa estela que sigues, te marcan una dirección, un sentido, un impulso. Hay vida, hay esperanza. Me ha gustado.

PARANOICO ILUSIONISTA 7 de enero de 2008, 10:42  

Realmente bueno...Si deja estela es que hay un camino para seguir, aunque no siempre existe fórmulas para encontrar las necesidades de otra persona...que complicado.
Enhorabuena, genial.
Un saludo

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